Literaturra agradece la reproducción de los materiales publicados siempre que se mencione la fuente.

Entradas populares

27 agosto 2007

Carlos Aiub- Versos Aparecidos

Este es el prólogo con que se publicó el libro. No hace falta nada más.

Sobre los Versos Aparecidos
La decisión de publicar estos poemas no fue fácil, fundamentalmente porque pesa sobre ellos la incertidumbre de conocer el destino que Carlos –nuestro padre- les había proyectado. Cuando la máquina de muerte ejecutada por la dictadura alcanzó a nuestros viejos, la familia debió recuperar de la casa que alquilaban en Tolosa las pocas cosas que no habían sido robadas o destruidas. Entre ellas, fue hallado un viejo cuaderno anillado -de paradójica marca Éxito- que contenía, de puño y letra, los treinta poemas que aquí se trascriben. Nunca sabremos si fueron sólo esos treinta los que escribió o éstos son una pequeña fracción de una obra que la acción represiva y silenciadora jamás nos permitirá conocer. Nunca sabremos tampoco si él hubiese querido hacerlos públicos, pero jamás tampoco tendremos esa respuesta.
Pasaron treinta años desde el secuestro de Carlos, durante los cuales sus escritos pasaron de mano en mano hasta llegar a las definitivas: las nuestras, las de sus hijos.
Como padres inexpertos, sobreprotegimos el cuaderno recluyéndolo en el silencio y la seguridad del cofre destinado a los patrimonios más valiosos -a esos pocos legados tan inevitablemente propios como la sangre donde esperó por años el fin de su cautiverio. Hoy hemos decidido por fin liberar los versos, aparecerlos, abrir la posibilidad a un pequeño triunfo, ganar una mínima batalla: la de volver a Carlos entre nosotros y, a través de su poesía, retomar su voz inconclusa.
La mayoría de estos poemas no poseen título, sólo unos pocos recibieron nombre. Algo similar ocurre con las fechas, no todas fueron registradas por Carlos. Esta publicación respeta el orden espacial que ocupaban los poemas dentro del cuaderno, y de acuerdo a ese orden han sido, tal vez irrespetuosamente, numerados.
Contemplando aquellos poemas fechados, resulta extraña la inexistencia de una línea cronológica dentro del ordenamiento espacial; una posible explicación imagina al cuaderno conteniendo trascripciones de una selección realizada por Carlos, hipótesis probable dado el confiado uso de la tinta y las escasas correcciones.
Hemos decidido además, acompañar las transcripciones con algunas copias de los poemas originales -de color amarillo tiempo- que nos permiten imaginar, como quien mira una vieja cinta Super 8, los movimientos cautos de su mano derecha hacedora de palabras cuyas mayúsculas no logran distanciarse.
Carlos nació en Coronel Dorrego y entre colegio, fútbol -con mas ganas que habilidad, según cuentan-, clases de plástica y algo de Beatles, trascurrió allí su infancia y juventud junto a sus hermanos menores, Riqui y Marita. Algunas viejas fotos lo delatan por esos años sobre el altar de la Iglesia del pueblo, primero como disciplinado monaguillo y luego como miembro de Acción Católica.
Una vez terminados sus estudios secundarios, Carlos emigró a La Plata a estudiar Geología, carrera en la que se graduó tiempo después. Durante esos años, la facultad, la pensión y la realidad descubrieron para él que la iglesia no era herramienta suficiente para alcanzar los cambios legítimos con los que comenzaba a soñar. Se acerca al Peronismo de Base e inicia su militancia barrial; allí conoce a Beatriz Ronco -Bea en sus poemas quién fue su compañera, esposa y con quién tuvo dos hijos varones. Juntos y en compañía de Riqui, eligen al Movimiento Revolucionario 17 de Octubre (MR-17) como nuevo espacio de lucha.
El golpe de estado de 1976 hirió trágicamente la historia del pueblo argentino y lo hizo con la misma intensidad en la familia Aiub: el 9 de Junio de 1977 detuvieron en La Plata a Beatriz Ronco y Ricardo Aiub, al día siguiente a Carlos, de quienes jamás se conoció su paradero; un mes después en un operativo asesinaron a Marita, a su esposo Rafael y a Claudio, el hijo de ambos de solo dos meses; también en julio de ese año, secuestraron en Coronel Dorrego a Maria, la madre de los hermanos Aiub, que tras ser brutalmente torturada, fue liberada. Con estas desapariciones y asesinatos aún cercanos en tiempo y espacio, fue hallado el viejo cuaderno anillado que todavía atesora los versos de nuestro padre; versos aparecidos.
La literatura fue una de las grandes pasiones de Carlos, él amaba la lectura y aún graduado y trabajando como docente en el Museo, continuaba sosteniendo su trabajo alternativo de venta ambulante de libros. La búsqueda por conocer qué libros habitaron su biblioteca no ha sido muy esclarecedora, a través de testimonios descubrimos que alguna vez recomendó como lectura imprescindible "A sangre fría" de Truman Capote y "Otra vuelta de tuerca" de Henry James. Es en este campo de sensibilidad y letras, donde nuestro padre libra batallas por escribir poesía o como el mismo definió por “escribir esos versos que aún intentás a golpes”.
Sus poemas sangran ante las evidencias de un mundo cruelmente desigual y persiguen el vértigo y la intensidad de una transformación urgente. Son flechas certeras que decodifican un universo de entrega y compromiso, donde la cercana posibilidad de la muerte no está siquiera seducida por la duda de una alternativa posterior, sino padecida como un vacío que no permitirá sintetizarse en ese triunfo inexorable. Su poesía encuentra espacios para reconocer en su amor por Bea al motor necesario para el cotidiano andar dentro de la realidad viscosa; nos cuenta sobre sus hijos, flores y proyectos, temiendo una violenta imposibilidad a verlos crecer, pero confiando en la libertad como único posible legado.
Hace algún tiempo, Juan Gelman, recordando a Paco Urondo, describía la indivisible unión entre militancia y poesía que el poeta desaparecido había alcanzado: “No hubo abismos entre experiencia y poesía para él; corregía mucho sus poemas, pero supo que el único modo verdadero que un poeta tiene de corregir su obra es corregirse a sí mismo, buscar los caminos que van del misterio de la lengua al misterio de la gente. Luchó con y contra la imposibilidad de la escritura. También luchó con y contra un sistema social encarnizado en crear sufrimiento."
Difícilmente encontremos un modo más claro para entender la vida y la poesía de Carlos Aiub. El rescate de estos versos hacia su publicación en papel y en su hermano formato web (www.versosaparecidos.com.ar) hubiese sido imposible sin la desinteresada entrega de Emiliana Carricondo, Julián Axat, Soledad Rodríguez
Sabater, Verónica Sánchez Viamonte y José María Pallaoro. Imprescindible también resultó HIJOS y su incansable lucha, refugio desde donde aprendimos a reencontrarnos con nuestros viejos. A todos ellos, infinitas gracias.-
Ramón Aiub Ronco y Juan Aiub Ronco.
Junio de 2007.-.

Nota: Se publica a continuación una selección de poemas del libro de Carlos Aiub, Versos Aparecidos.


Dos

Pienso en la muerte
desde hace varios días pienso en la muerte esa
que puede venir en cualquier momento y borrarlo todo
claro para vos se entiende
dejándote la duda de si empezás de nuevo las
horas y los días
los que cuidas ya no mucho para no olvidarte
y los otros que tampoco olvidás
los que tantas veces quisiste que no fueran con
ganas de dejar de ser vos mismo aunque con miedo
los sueños una y otras vez reemplazados hasta
este último tal vez definitivo
algunas flores que fueron flores y después
fueron muriendo
los versos que aún intentás a golpes
el amor y el odio juntos
sin saber cuál es cuál a partir de algún
momento
el camino interminable y tal vez nunca
interminado
la vida hecha hombre
la podredumbre y las cosas lindas siempre todo
junto
los recuerdos amontonados
junto a los por qué diablos no los hice
todo eso
la muerte que lo borrará todo y algo más que
ahora no recordás
todo eso que fuiste bien o mal oh concepto
liberal sin que te alcance nunca
cuando llegue la muerte y te tome desear estar
en otra cosa
que te tome así y no temer
como forma de escaparte lejos por un rato
como tantas veces lo intentaste o lo pensaste
un poco de vino para borrar las penas o alguna
droga para olvidar la tierra
o simplemente querer seguir durmiendo cuando
ves que todo sigue igual ahí en tu pieza
la muerte pensada así y no temida
mas la muerte que así no existe y entonces sí
temer
temer el dolor con que penetre el golpe que te

temer el dolor como cuando siempre
la forma del dolor y de la muerte empezás
también a imaginarla y temés
temés también tu olvido
o algo así
el qué pensarán de vos
si te recordarán
si tu nombre bautizará algo o servirá para algo
temer el final que no te deje ver el final
la victoria viste
las cosas nuevas que buscás
el nuevo sueño chiquitín continuado
temer todo eso y entonces si temer la muerte
que se puede venir y no la deseás
y te aferrás a la vida con todo
porque querés vivir simplemente para ver
cuando al final la vida viva
el nuevo dolor lo pensás más tarde.-

Carlos Aiub


cuatro

Me marcho despacio
siguiendo una estrella dirijo mis pasos
ya es de mañana
como cada día
un coro de aves anuncia el suceso
y un ángel payaso
como mi destino
señala el camino
que es un tobogán
por donde deslizo mi andar cabizbajo
anoche fue otra
la almohada un banco
en plaza de barrio
manto de luciérnagas
reloj de los autos
que así despertaron
mi ausente letargo
me marcho despacio
adonde me lleve mi ángel payaso
hasta aquella estrella
que alumbre mis pasos
y así cuando llegue
al jardín que busco
(o encuentre un abismo)
termina el camino
arranco una flor
o sino me largo.-

Carlos Aiub


Seis

Nada más que una dulce y pequeña melodía
y lo que puede haber detrás de ella
un libro una imagen un lugar un recuerdo
un pedazo de tiempo que vuelve
que te toca
que te hace repasar sobre muchas cosas
un poco sobre vos mismo
preguntarte si con esto alcanza
la duda por saber si esto que sentís algún día se
acaba
el rosario de instantes de vida que se pierden a
lo lejos
y allí emergiendo otro tipo otro lugar otros
rostros otros sueños
hace apenas unos meses donde mucho de esto
que te cuento aún existía
y así periódicamente
es confuso
es confuso lo que siento y lo que escribo
otra vez tirado sin saber muy bien por qué
los ojos que se nublan esperando el micro
los puños cerrados mientras caminás
la agresividad que por momentos te empuja
imágenes gritos de victoria y esperanza o ganas
de ser una cosa tenue llevada por el viento y volver a
nacer
las dudas por saber si alcanza sólo con el
voluntarismo el ir de aquí para allá el odio y el amor
juntos en cada palabra o en cada mirada
si alcanza con el optimismo o el querer limpiar
a medio mundo
si alcanza la puteada la bronca
esas son las dudas
hasta dónde llega el optimismo
qué hay mas allá de una teoría revolucionaria
qué es lo que espera y si no espera nada
uno se pregunta para qué carajo morir por amor
y otras tantas cosas
esto es lo que pienso pero no me hagas caso
son las rachas que de tiempo en tiempo me
vienen
y más allá de esas dudas seguir adelante
sabiendo que esta es tu vida ya y que no podrás
salirte porque no querés salirte
o porque tal vez allá adelante te espera la duda
y tenés optimismo
y querés resolver esa duda
o porque tenés ganas de morir para ayudar a la
vida con un cachito de vida a seguir adelante
no me hagas caso
aunque se me nublen los ojos
aunque no sé qué me pasa
sigo adelante y junto a vos.-

Carlos Aiub


Nueve

Te cuento de las flores aquellas que decidimos
un día cuidar juntos
de cómo intentamos hacerlo
de cómo hay que regarlas día a día para que no
mueran
de cómo el yuyal avanza si nosotros nos
quedamos
si bajamos los brazos
de cómo las hormigas pueden matarlas
de cómo sus tallos son aún débiles
de cómo su verde aún no alcanza
de cuánto falta para que florezcan
y cuánto falta aún sembrar
te cuento de las flores aquellas que decidimos
un día cuidar juntos
y tengo miedo de no verlas.-

Carlos Aiub
10/VI/74.


Once

Un año hace apenas
cuando compartía mi soledad
en aquellas caminatas de vuelta a casa
con alguna canción nueva
silbando
con la lluvia las hojas secas
la noche las estrellas
levantando mi mirada de tanto en tanto hacia
arriba y preguntando por qué
un año hace apenas
cuando ya creía que aquel pedazo de mi
corazón quedaría vacío
cuando pensaba que no llegaría ya más hasta la
lejana casi-felicidad
un año hace apenas
cuando nos conocimos casi yo sin darme
cuenta
cuando aquel pedazo de mi corazón vacío
comenzó a llenarse
cuando di un paso hacia la lejana casi-felicidad
un año hace apenas
cuando aquellas caminatas de vuelta a casa
con alguna canción nueva
silbando
con la lluvia las hojas secas
la noche las estrellas
levantando mi mirada hacia arriba de tanto en
tanto
y preguntando por qué
ahora sin tanta soledad
tomado de tu mano.-

Carlos Aiub
16/VI/74.


Doce

La tristeza es una figura de humo
muy cierta por cierto
la tristeza es una niña vestida de otoño
un encuentro común aunque no la busco
la tristeza es un pedazo de cielo tras la ventana
pequeña de una celda
es morir y no ver el triunfo.-

Carlos Aiub
abril / 75


Veintiuno

Porque sos como sos
por haber llegado cuando creía no encontrarte
nunca
por haberte encontrado
por haber rebalsado mi corazón con ese cachito
grande de amor que aún faltaba
por esa búsqueda de vos que ya se acaba
por hablarnos en silencio
por la alegría de conocerte
por esa tu mirada que simplifica la ternura
por esas viejas dudas que ya comienzan a
disiparse
por esa paz contradictoria
por esa paz contradictoria que sentimos
metidos como estamos en esta guerra diaria
por el símbolo que es esto sentados bajo un
árbol tu beso y mi beso y en mi cintura un fierro
por toda la bronca que nos une y también la
alegría
por la dulzura de tu sonrisa que arrancaría así
como alguna flor amada
para guardarla junto a mí así
siempre sonrisa
para que no se vaya
y cuidarla tanto como para que nunca muera
como suelen morir las flores que se arrancan
porque te quiero a vos entonces y tenerte
siempre cerca con tu sonrisa y tu mirada con toda vos
entera
por tu presencia
por tu cariño
por nuestras ganas de vivir las cosas grandes y
pequeñas
por esta búsqueda total que comenzamos a
Carlos Aiub - 57 - Versos Aparecidos
intentar juntos hasta la victoria final si hay final
porque sé que puedo darte algo
por todo eso
por todo lo que no puedo sintetizar en este
nuevo intento de poema
por lo que no alcanzo a decirte
porque soy feliz y porque no sé si tengo
derecho a serlo tanto
y quiero seguir siéndolo casi como en el viejo
poema aquel que te mostré
porque tengo menos miedo
por todo eso
por todo eso Bea
por lo que va a venir
por lo que buscamos
por todo eso Bea
te quiero.-

Carlos Aiub


Veintidós

Ser feliz como soy
y no saber si tenés derecho a serlo tanto
y querer compartirlo
y mirarte de lejos
y gritarte te quiero
y buscar las palabras que lo digan todo
Bea Bea.-

Carlos Aiub

AGENCIA DE COMUNICACIÓN RODOLFO WALSH

#####################=======<>=======#######################

Veintiséis

Un globo así de grande y mil colores diferentes
bien brillantes
cada una de las formas aún difíciles de la
libertad y la ternura
los ojos que se enciendan
las manos que se animen
ceremonia inicial del encuentro y el asombro
un globo así de grande y mil colores diferentes
bien brillantes
para vos
por esa distancia de aquí al tiempo total de la
libertad y la ternura
herencia fundamental de la búsqueda
para alcanzar el encuentro y el asombro
para no perderlos nunca.-

Carlos Aiub
dic / 75


Literaturra
agradece a
AGENCIA DE COMUNICACIÓN RODOLFO WALSH
este boletín

20 agosto 2007

A 35 años de la Masacre de Trelew

Literaturra agradece a Agencia Walsh este boletín literario

Treinta y cinco años se cumplirán el 22 de agosto de la masacre de Trelew. Incluimos en este pequeño homenaje versos del uruguayo Mario Benedetti, con la calidad a la que nos tiene acostumbrados; Vicente Zito Lema, mostrando al hombre cotidiano que es todo militante; el santafecino Edgar Morisoli, autor de tanto poema con olor a campo; Alberto Szpunberg, obligado a vivir en el exilio a partir de 1977; Jorge Falcone, con su habitual ternura que conmueve hasta lo profundo. Carlos Aiub es un poeta y militante desaparecido cuyos hijos nos remitieron amablemente los poemas de él que hallaron en un cuaderno.
Excelente literatura para un hecho inolvidable.
Poema diecisiete
Trelew y uno
16 rosas rojas
nacidas de madrugada
regresarán cada noche
de la tierra liberada
(pintada callejera)
retomo la vida de ustedes inconclusa
retomo la poesía aquella también inconclusa
retomo mi propio camino entonces
(hace tres años Trelew 22 de agosto)
y busco
mientras voy desempacando las viejas letras
casi abandonadas
intentando nuevamente redondear
esta pequeña ofrenda
este canto inútil
este trágico recuerdo
este renovado lamento
y así reconstruir aquel poema
consciente de que ni las viejas letras
ni las nuevas sirven para mucho llegado el caso
como tampoco sirven para mucho las buenas
intenciones y los mejores deseos
que si acaso alcanzaran para reemplazar a
alguien carajo
aunque este intento no pretenda eso
aunque sólo se trate de regresar la memoria
hasta aquella vida inconclusa de ustedes y seguirla
hasta aquí y hasta más allá reflexivamente
hasta el propio instante en que intentamos
cuestionar nuestra ajetreada conciencia diaria
aunque sólo se trate de contabilizar si querés
Trelew bandera y grito de guerra de cuántos
Trelew más
aunque sólo se trate de volcar medio
complicadamente la bronca que viene amontonándose
de lejos en tiempo y esperanzas
y que te enciende los puños y también la
mirada
aunque sólo se trate de escribir buscando
escupir toda esa bronca amontonada todo el odio toda
esa necesidad que te invade por momentos de acabar
con medio mundo y un poco más si querés de mandar
todo a la mierda
aunque sólo se trate de escribir pensando (no
como la forma más comprometida de pensar) en una
fecha
en un lugar en 16 compañeros y
cómo y dónde te agarró todo eso
y cómo lo trasladas a otras fechas a otros
lugares y a otros 16
por cuántos más compañeros y qué tiene que
ver todo eso con la vida con el compromiso con la
necesidad de escribir entre otras cosas que sabés más
necesarias
y entonces te surge la reflexión mezcla de
ironía y sonrisa cansada y las palabras que ya son
lugares comunes
morir para que la vida viva
morir buscando recorrerle su cono de
sombra a la vida
morir rastreando la luz entre tanta
mierda junta
morir para que el hombre viva
morir apostándole a las tan
vapuleadas esperanzas y alegrías
morir a manos de los señores
defensores oficiales del amor que empuñan su
civilización y democracia calibre 9
morir a manos de la propia historia
que vos ayudas a hacer y que escriben otros... todavía
morir... vivir... morir... vivir
tal vez se trate de pura necesidad dialéctica
que se yo
retomo la vida de ustedes inconclusa
retomo la poesía aquella también inconclusa
retomo mi propio camino entonces
(hace tres años trelew 22 de agosto) y busco
mientras la memoria sentenciada que transcurre
recompone aquella mañana fría de otra
Patagonia trágica unos 50 años después
junto a la soledad fría de aquella cárcel
regimentosa
junto a la trampa fría muy mal disimulada
16 vidas fusiladas
lo único caliente
16 rosas que custodian el camino de esperanzas
y alegrías
16 puños que se alzan por haberse acercado a
la victoria
y más allá de toda esta metáfora repensada mil
veces complicada contradictoria lo real lo cierto
una fe cada vez mayor en el triunfo
por ustedes cumpas
por ustedes.-
Carlos Aiub
Agosto 1975

El Sur Es Negro Y Rojo
Año veintiuno, vidalitá,
coronel Varela,
la peonada muerta, vidalitá,
su miseria en vela.
Mil esquiladores, vidalitá,
fueron masacrados,
porque los “señores”, vidalitá,
se habían asustado.
Vidalita negra de Santa Cruz,
soledad y muerte,
Pueblo fusilado, cielo sin luz,
¡guay, cuando despierte!
Como las espinas del quilimbay
en el viento frío,
voluntad arisca, vidalitay,
la del pueblo mío.
Patagonia negra, vidalitá,
patagonia roja,
se alzará esta tierra, vidalitá,
que la sangre moja.
Vidalita amarga la de Trelew,
vidalita fuerte,
Pueblo fusilado, tierra de pie,
¡guay, cuando despierte!
Edgar Morisoli

Buenos Y Mejores Aires
Hay que ir acostumbrándose de a poco
la jornada es tan plena tan bien fundada
que nadie se anima a partirla en dos
las cábalas se ocultan tras las columnas y los arbolitos
los pésames se van chapoteando entre nubes
hasta el hollín se demora en los toldos
pocas veces amaneció tan invencible
el pueblo andrajoso y bienaventurado
regresa con su olor que acalambra al barrio norte
con su miseria que asusta a los miserables
con su hambre que aterra a los dietistas del imperio
el pueblo regresa puteando alegremente
desanda sus lunas de humillación
traga las desventajas y las muertes
rescata consignas de las alcantarillas
y las escribe a lo ancho del cielo
le da al bombo con su más generoso rencor
y despliega la enorme pancarta de sus montoneros
desde la casa rosada donde tiene lugar el exorcismo
hasta la verde memoria del queharán
por la perpetua Rivadavia
ruedan colmados semi remolques
generaciones casi repletas
frente a los enarbolados rostros de Trelew
hombres condecorados por el aguante y la osadía
dejan que en el consolado desconsuelo
broten por fin los vivas y las lágrimas
es posible que estos resistentes estos fieles
nada sepan de materialismo histórico o de Jorge Luis Borges
pero Trelew lo llevan en sí mismos como un coágulo
y el coágulo Trelew se vuelve brújula
por eso en este jardín no hay senderos que se bifurquen
el coágulo-brújula apunta sin vacilación hacia Devoto
adiós al laberinto adiós al dédalo
adiós al relajo en antiguas lenguas germánicas
este camino es recto
el pueblo avanza puteando alegremente
y las puteadas tampoco se bifurcan
dan en el blanco y al igual
que en el viejo parque japonés de retiro
los quepis van cayendo como patos
entre las verdes olas de madera
por Rivadavia pasan generaciones
pasan camiones como tribunas
el lunes abrirán los grandes bancos
sus puertas segurísimas
mas no serán los mismos
se instalarán los oligarcas
en sus inodoros rosa pálido
más no serán los mismos
los consabidos asesores y aun los sinsabidos
leerán making a president y la santa biblia
mas no serán los mismos
en modestos y cautos titulares
la nación y la prensa mostrarán su amargura
mas no serán los mismos
después de todo no está mal
que en su primera faena de poder
con más intuición que las computadoras políticas
y más sinceridad que los partidos electrónicos
la libertad para los suyos
la jornada es tan plena
que nadie se anima a concluirla
en Devoto las puertas rechinan
los calabozos retumban a vacío
y en las paredes dice patria o muerte.
Mario Benedetti
Buenos Aires, 25 de mayo de 1973.
Poema quince
Hace Un Año
vos y Trelew
"el clavel y la espada"
las cosas pequeñas y las grandes cosas
el verte de lejos venir corriendo
abrazarme
la cita de control
la alegría y la tristeza
las flores del jardín que cuidamos con cariño y
el amor-odio en cada minuto de nuestra diaria
militancia
la pérdida de tiempo tantas veces en cosas
pasajeras y la carrera alocada de aquí para allá
el encontrarnos vos y yo y la búsqueda
permanente de la alegría
el hijo nuestro que esperamos y la
preocupación
vos y cada una de las cosas que las veo un
poco como tu continuación
vos y cada una de las cosas que están más allá
de vos
vos como síntesis desprolija de cada una de
todas esas cosas
vos y aquel pedazo vacío de mi corazón sin
conocerte y ya sin importarme conocerte y ya asimilado
vos y mi miedo mi timidez mi casi dejarte ir el
resignarme con una mueca de pena y rabia y un
encogerme de hombros
vos y yo juntos desde aquel momento y la
senda cotidiana y gris en la modificación de la dura
realidad
vos y yo metidos en el lento aprendizaje del
nosotros y ellos y todos
hace un año tu cumpleaños
la gente extraña el buscarnos
y quedarnos solos el charlar de mis miedos y
mis sueños de forma inconexa tirados en el suelo
la primavera las ganas de decirnos lo mismo de
animarnos
el regalo para vos y para mí
el libro que me reservabas
y tu deseo de compartir juntos el lugarcito que
encontrabas en el mundo que yo tal vez despreciaba
el canto del poeta en aquel libro "si todavía
combato combatiré un poco por ti"
desde hace un año creo un poco más en la
casi-felicidad.-
Carlos Aiub
20/IX/74

5 x 1
“En 1905 –escribe Lenin– los bolcheviques
sobrevivimos
porque fuimos los únicos que nos supimos replegar”,
y es cierto, a más de 60 años y a esta hora, acá, quién
va a discutirlo,
pero a siete meses del 22 de agosto, tomando mate,
yo pienso, compañeros, en la mirada clara de Pujadas
que se abrió definitivamente a lo que vendrá.
Los críticos demuestran que sólo mas masas, y tienen
razón, ellos saben,
las tías afirman que no por mucho madrugar, y tienen
razón, ellas tejen,
pero Pujadas tenía una campera oscura, zapatos
marrones, un cortaplumas,
un lápiz,
y una letra diminuta sobre las servilletitas de los cafés.
Hemos sembrado la tierra con muertos que sin duda florecerán
pero ahora retrocedemos a la saga de las inclemencias:
“sobrevivir es la primera condición de la guerrilla”
y sus huesos y sus carnes quedan ahí, apostados, insepultos,
como cubriendo las huellas de nuestra retirada;
la lluvia y el viento se encargarán de lo menos importante.
Yo sé que volveremos por ellos y ellos lo saben,
mejor dicho: lo sabían, y esto, esto es lo más duro,
hablar en pasado quema el pecho cuando es inútil seguir fumando
y la voz se quiebra como si nos contáramos historias de amor.
A siete meses, el mate sigue su ronda y aunque
naufrague en cada ausencia
las urnas reventaron, compañeros, y es fundamental.
El paso atrás es la única manera de avanzar,
y recordar, para nosotros, es también hablar de mañana;
sus fierros apuntan al futuro y, ya lo dijimos, no se oxidan.
Alberto Szpunberg
Poema donde Rubén Pedro Bonet escribe a sus hijos
Los que lo conocieron pueden atestiguar
que era un duro militante.
Igual lo saben sus torturadores
que no lograron sacarle una palabra.
Pero también es bueno que se recuerde
que su última carta la escribió a Hernán y Mariana
sus hijos de 5 y 4 años.
recién llegado al penal de Rawson
les contó cómo había viajado desde Buenos Aires.
Primero en un camión de celdas sin día y sin noche
y luego en un avión esposado al asiento.
Pero él lo decía como si fuera
una hermosa aventura en la Malasia
–no se olviden de que era para sus hijos–.
También les contó que en el penal hacía frío
pero que a él tanto frío le gustaba
y que fumaba y que leía y que tenía en la pared
de su celda pegada la foto de Hernán y de Mariana
junto a la de Carlitos Chaplin.
Les pedía a sus hijos que lo vinieran a visitar
si era posible para el 9 de julio.
Que no faltaran a clase y que le contestaran la carta.
Como Hernán y Mariana no sabían escribir
le enviaron sus dibujos
donde el duro militante tenía en vez de manos raíces
y un alto sombrero de payaso.
El día que se fugó del penal
se ató del cuello una carterita de cuero marrón
con las fotos de sus hijos la de Chaplin y los dibujos
y aún la llevaba cuando lo asesinaron
en la base naval
bien cerca del mar y de una playa
con enormes negras gaviotas.
Vicente Zito Lema
Literaturra agradece a Agencia Walsh este boletín literario

16 julio 2007

Maldigo del alto cielo (Violeta Parra)

Cuando se va uno de los buenos el mundo nos resulta traicionero.

Para el Gordo Ariel.

MALDIGO DEL ALTO CIELO

Maldigo del alto cielo, la estrella con su reflejo,
maldigo los azulejos de éste y los del arroyuelo,
maldigo del bajo suelo la piedra con sus contornos
maldigo el fuego del horno porque mi alma está de luto.

Maldigo los estatutos del tiempo, con su bochorno,
¡Cuánto será mi dolor!

Maldigo la cordillera de los Andes y de la costa,
maldigo toda la angosta y larga faja de tierra,
también la paz y la guerra, lo franco y lo veleidoso
y tambien lo perfumoso por que mi anhelo está muerto.

Maldigo todo lo falso y lo cierto con lo dudoso,
¡Cuánto será mi dolor!

Maldigo la primavera con sus jardines en flor
y del otoño el color, yo lo maldigo de veras.
Y la nube pasajera, la maldigo tanto y tanto
porque padezco un quebranto, maldigo el invierno entero.

Con el verano sincero maldigo, profano y santo.
¡Grande será mi dolor!

Maldigo la solitaria figura de la bandera,
maldigo cualquier emblema, la venus y la araucaria.
El trino de la canaria, el cosmos con sus planetas,
la tierra y todas sus grietas porque me aqueja un pesar,

Maldigo del ancho mar sus puertos y sus caletas.
¡Grande será mi dolor!

Maldigo luna y paisaje, los pueblos y los desiertos,
maldigo muerto por muerto, y el vivo de rey a paje.
Las aves con su plumaje, las maldigo a sangre fría,
las aulas, las sacristías porque me aqueja un dolor.

Maldigo el vocablo amor con toda su brujería,
¡Cuánto será mi dolor!

Maldigo por fin lo blanco, lo negro con lo amarillo,
obispos y monaguillos, ministros y predicandos.
Yo los maldigo cantando, lo libre y lo prisionero,
lo dulce y lo pendenciero, yo pongo mi maldición,
en griego y en español por culpa de un traicionero.
¡Cuánto será mi dolor!

Violeta Parra



Get this widget | Share | Track details

Más Homenajes al Gordo

10 julio 2007

Legítimo usuario. (Otra Literaturra)

En la tarea de curiosear en la epidemia de Literaturras encontré otro blog más con el título Literaturra, esta vez si que me llevé una sorpresa, Roberto Urra un poeta y cuentista chileno de cuyas obras principalmente recomiendo Llorar a leña seca es por razones obvias legitimo usuario del nombre Literaturra.

Saludamos este blog de literatura de autor e invitamos a nuestros lectores a visitar:
www.roberto-urra.blogspot.com

04 julio 2007

No Todo es Verso

Vivimos en un mundo donde la mentira circula tanto como el aire, sí; donde la desconfianza está siempre en el orden del día, sí; donde es más fuerte la corrupción que la honestidad, sí. Pero así y todo, muchos compañeros eligen abrirse y, mostrarse a través de sus producciones literarias que no son verso, porque expresan sentimiento e ideas auténticos, dignos de ser compartidos. Prosas y poemas que no son verso.
Les proponemos disfrutar el primer domingo de cada mes de los sueños escritos por quienes todos los días trabajan o estudian a nuestro lado, se sientan en el colectivo a nuestro lado, luchan a nuestro lado.
Si tenés producciones literarias propias, no muy extensas y querés que las publiquemos en “No Todo es Verso” del primer número de alguno de los próximos meses, podés mandarlas a agenciawalsh@yahoo.com.ar Poné en el asunto: “Para No Todo es Verso”. Trataremos de publicarlas todas.
Y ahora, a compartir la primera entrega…

Literaturra agradece el trabajo de AgenciaWalsh
Si querés publicar directamente en Literaturra envía tus materiales a santosdran@gmail.com

LA BOTELLA DE VINO
Tiene sus buenos años, pero es joven de alma, y se mantiene bien.
En otro tiempo, apariencia de guapo. Cuchillo a la cintura. Espalda de cartón y pierna rápida pa´ escabullir el bulto a cualquier entrevero por liviano que fuese.
Alguna vez fue milico, antes de ser dado de baja tuvo su más desopilante intervención cuando para fin de año la "superioridá" le ordenó hacer una razzia de "panzones", como en el interior eran llamados los "cafishios", y Corbalán con suma diligencia a las pocas horas había encanutado como a quince de los más robustos gordos del pueblo.
Pero como bueno es buena persona. Máxime si se trata de polleras a las que siempre ha sido muy aficionado. Por ahí se cuenta que, mujer en desgracia que encontraba la llevaba al balín, y poco a poco con cariño y puchero por más baja, que la fulana hubiese estado, la ponía rozagante y de buen porte; ocasión que la más de las veces las palomas aprovechaban para volar a otro nido sin siquiera dejar una cartita en la almohada. Eso en el mejor de los casos, porque en los otros las palomas eran arreadas por sus antiguos gavilanes, que las levantaban sin miramientos hacia Corbalán, al que de paso solían obsequiar con una buena pateadura.
Ya alejado del uniforme provincial, nuestro hombre entró a trabajar en una hilandería, lugar en el que tomó el hábito de hablar a gritos para sobrepasar el aturdidor machacar de las cardas.
Ya asentado y con mujer fija, no cambió su talante bonachón y dicharachero, y no es ajeno a las bromas de grueso tono con que suelen obsequiarse algunos hombres.
Así puede encontrarlo a uno cualquiera en cualquier sitio -si concurrido mejor - y cargarlo a los gritos, sin miramientos.
Esa tarde tomó el tren en José C. Paz rumbo a la fábrica y al llegar a San Miguel alcanzó a ver a Rivarola que se disponía a subir luciendo unos impresionantes anteojos ahumados, verlo y gritar fue todo uno .-¡¡Qué haces gallo ciego!!- vociferó -Vení sentate que hay lugar...
Rivarola enrojeciendo pasó entre la gente y fue a sentarse junto a Corbalán.
-¿De 'ande venís Feliciano? ladró esté.- ¿Y el perro donde lo dejaste?
Mirándolo de soslayo masculló Rivarola. - De tu casa vengo.
-Qué vas a venir. Andarías mangando a algún pariente de por acá vos...
- Claro que vengo de tu casa, y la mangué a tu mujer, mirá la guita que me dio - dijo Rivarola sacando dinero del bolsillo.
Se entrecortó Corbalán, corno si estuviese atorado, tragaba nudos de saliva.
-Sabés, lo único que no me gusta de tu casa es la porquería de vino blanco que tenés che, a ver si cambias la marca.
-Ja -aulló Corbalán -qué vino blanco , si yo no tomo, no tomoooo,ja,ja,ja!!
Se callaron Ion dos. Al llegar a Caseros bajó Rivarola suspirando de alivio por aquel balsámico silencio.
Arrancó el tren rumbo a Sáenz Peña, y en tanto la estación iba quedando a sus espaldas Corbalán su sentencia.
-¡¡Si mañana cuando vuelvo encuentro la botella abierta, la mato a mi mujer!!
Adolfo Grinberg
28-10-78
Fornaro
Entre esos trapos sucios que llenan su cofre, suelen encontrarse a veces pedazos de pan o cigarrillos sueltos. De eso se enteran los compañeros que se divierten forzando la cerradura para meter sapos que, cuando el viejo abre la puerta, le saltan encima. El único que no se ríe es el viejo. Y vuelca su andanada de puteadas cada vez mis exasperado. Una especie de leyenda cuenta que regaló tres hijas. Y eI flaco Espinoza (Espinaca para el taller) asegura que a él le contó que era cierto. "Se murió mi mujer, las pibas eran chiquitas, mujeres para colmo. Yo no tenía un mango ni para pan. ¿Qué querías que hiciera?” dice el flaco que le dijo.
- Vos, flaco, sos un pendejo; el día que tengas hijos vas a ver que no te conmueve más esa historia hija de puta. Los hijos son hijos, aunque para alimentarlos te tengas que hacer coger. Y bueno, Márquez tiene cuatro. Él debe saber lo que dice. Y el Flaco Espinoza se viste despacio, mientras no sabe si divertirse o compadecerse del viejo, que no puede echar al sapo de su cofre. Y el viejo sigue puteando y recibiendo puteadas.
-¡Fornaro! ¡A qué no te la tomás de un beso! - grita de pronto alguien que trae una botella de vino recién abierta.
-¡Y dos también! ¡Te juego lo que quieras!
Y el viejo se sienta, sé acomoda y sin respirar mientras se le hinchan las venas en el cuello y en las sienes, se va tomando el vino. No sólo él, nadie respira. Y cuando la botella vacía cae al suelo, el viejo se extiende en el banco de madera. Hay un ronquido y una carcajada. Y el Flaco Espinoza, que ahora se peina, piensa que el viejo sueña con sus hijas. Y Márquez dice que sueña con una puta que le dé bola a pesar del olor. Y el sapo hace ruido entre el pan y los trapos. Y el viejo, quizás, no tenga ningún sueño.
Claudia Cichero
Viajes De Viaje
El colectivo no dejaba de asestarse rebajes al viento, en una carrera loca contra algún enemigo acostumbrado e invisible del propio chofer. La colectora de avenida General Paz, extrañamente, hacia honor al nombre propio. No había mucho tránsito a esa hora de la mañana plomiza y húmeda de un enero agobiante. El lunar rojo del cielo acabó con el ridículo deseo estrepitoso de fin del grandote y peludo conductor. "Dios mío, qué animal", dijo un pasajero en los últimos asientos; y siguió: "no quiero que elijas cómo tengo que morirme, bestia", balbuceó mientras se retorcía con disimulo. La empanada caliente a medio masticar, con olor a hojaldre crocante que abría apetitos, fue devuelta por la ventana hacia el asfalto más caliente aún. Un hombre de gris tuvo arcadas. Y por fin reinó la quietud. Otro hombre, oscuro, miró hacia su izquierda y allí estaba ella. Sobre un colchón ajado, dormía, fresca, bajo la sombra de tres árboles. Se preguntó cómo podía hacerlo con el zumbido maléfico de los micros, el rugido inhumano de los camiones o el desenfrenado ir y venir de los autos a metros nomás. "¿Qué respira?", se inquietó contemplando los piecitos desnudos, esa ropita toda rotosa y su corta humanidad desgarbada de ¿cuántos? ¿Cuatro? ¿Cinco años? Se preguntó por qué no descansaba en una cómoda cama, en su hogar, junto a sus padres. Se preguntó por qué estaba ahí. Trató de evitar la imagen que se lanzaba sin remedio sobre su mente debatida entre el odio, la compasión, la tristeza y el espanto. Luchó contra el esfuerzo de cerrar los ojos y pensar otra cosa. Pero no pudo. Perdido en la profundidad de algo más que una preocupación, no veía una desconocida en situación harto conocida; la carita de su pequeña hija se había reposado entre los trapos. Tragó saliva y miró hacia otro lado. Fue todo muy rápido. Vio la estación de Liniers, saltó del asiento y bajó con la angustia a cuestas. Cruzó avenida Rivadavia, las vías y apuró el paso por la callecita de locales con perfume a suburbio que lo dejó debajo del puente.
Mirando el piso buscó algo de lo que no estaba seguro, algo que le sacara esa nena de la cabeza. Pero fue imposible. Las casillas de madera frente al cementerio, la zona del Fuerte. "Zona caliente, de guerra argentina, ricos contra pobres, todos contra todos, la famosa civilización y la famosa barbarie... pero ¿quién es quién?", meditó viendo la película a través de la mugrienta ventana del segundo colectivo. Más adelante la estación de Sáenz Peña, las calles de Lourdes, Cinco
Esquinas... "los chicos y las chicas están ahí. Piden, no comen, duermen en el andén o en las escaleras de las oficinas de Dios". Se hizo preguntas huecas donde susurran los grillos. Entonces recordó una escena. Una muchachita, que nunca supo de dónde salió, increpaba a una parejita de niños de los cuales nunca supo bien si era la hermana mayor o su madre. '¿¡Se quieren morir abajo del tren!?', les gritó con un chillido agudo. Los querubines corrieron y se perdieron de vista entre los pastizales altos de la estación, como animalitos huyendo de su cazador. La locomotora disminuyó su marcha, estaba llegando el tren país: pocas luces, ventanas rotas, puertas tramposas, todos colgados haciendo equilibrio, algunos se bajan antes. Pensó: "¿Ellos sí eligen su propia muerte?". Y miró para otro lado, una vez más.
Aldo Ferrante
Sócrates
La clave estaba en Sócrates. Así me había explicado el Ruso cuando yo le hablé de mi vida en el embudo. Me había tomado unas copas de más en un bar cualquiera de Palermo y entonces le conté de mi matrimonio destruido, de mi deplorable situación económica que contribuyó a que Estela se las tomara, porque para ella eso de que hay que estar juntos en las buenas y en las malas, no corría.
Entonces el Ruso me explicó, y la salida estaba en Sócrates.
A pesar de que al Ruso todos lo considerábamos un sabio, no faltaban los que decían que lo de él era puro verso. Pero conmigo no se equivocó. No: mi vida dio un giro de 180 grados en el mismo momento en que Sócrates, contra todos los pronósticos, cruzó el disco con medio cuerpo de ventaja en la sexta de Palermo.
Eduardo R. Marcuzzi
Ella
Un bar cualquiera.
Una mañana de otoño cualquiera. Ella no era cualquiera, un enorme vacío en el pecho al mirarla me indicaba que solamente podría llenarlo ella.
Parecía una reina. Un café frío y medialunas intactas eran su corte.
Miró por la ventana, yo sigo esa mirada:
Un camión cargado de botellas cruje por el empedrado, como un viejo galeón en un onírico mar de niebla. El sueño que no soñamos juntos espera el milagro: El amor tiene esas cosas mágicas, predestinadas.
El bar, la hora, la niebla... todo se confabula en un contexto ideal.
La escenografía perfecta para empezar a desentrañar una historia, nuestra historia.
Vuelvo a su increíble boca. Despide un aliento tan palpable como su pensamiento. Se vislumbra un dejo de melancolía.
Bastó que sólo dos veces nos cruzáramos la mirada para tener la certeza, la señal.
En mis sueños la esperaba. Después de tantas desilusiones esperaba una señal de esperanza y llegó con forma de ángel. Era ella, estaba seguro que el amor me sorprendería en cualquier lugar.
Algo en mi interior me lo decía.
Me acerqué cautelosamente. No quería acorralarla ni que me mal interprete.
Me senté a la mesa pidiendo disculpas, adivinando su complicidad.
La mire a los ojos y le dije: Por fin nos encontramos. La felicidad existe y hoy la descubrí. El destino te puso en mi camino y no pienso renunciar a la dicha de haberte encontrado, yo también sufrí mucho en la vida pero no todo está perdido. Si me dieras una oportunidad viviría para vos y por vos. No quiero apurarte, conozcámonos, tomémonos un tiempo. Te propongo ir al cine o a cenar o simplemente caminar por San Telmo.
Mi corazón latía emocionado cuando ella movió sus hermosos labios para responderme:
¡¡Raja de acá que estoy laburando!!
Walter Alegre
Los Protocolos De Las Mujeres
Miguel creía que su fama de paranoico se debía a la persecución de que era objeto por parte de todas las mujeres del universo, que habían jurado no hacer nunca el amor con él. Para probar este siniestro propósito de la raza femenina, daba su virginidad, a los 40 años, como argumento central e irrefutable. Había hecho -decía- pruebas empíricas en muchos barrios y países. Se acercaba a una mujer (de cualquier edad o condición) y proponía:
-Señorita ¿Querría Ud. acostarse y hacer el amor conmigo en un establecimiento de precio módico pero de inobjetable higiene? Miguel aquí siempre recalcaba que hablaba con absoluto respeto, que no las tuteaba y que no había motivo alguno para la ofensa.
-Sin embargo aquí me ve sigo sin debutar. El otro intentó reflexionar -A lo mejor no debería decir lo del precio módico del hotel -Es que quiero que sepan que me conformo con lo que ellas puedan pagar. Basta con que sea higiénico.
Juan Grinberg
Por Suerte, Por Desgracia

Una persona viajaba en avión.
Por desgracia se resbaló, cayó.
Por suerte, tenía un paracaídas.
Por desgracia, éste no funcionó.
Por suerte, allá abajo, una montaña de pasto.
Por desgracia, en ella sobresalía una horquilla.
Por suerte, la persona cayó lejos de la horquilla.
Por desgracia, apareció cerca de la pila de pasto.
José Luis D´ Amato
AGENCIA DE COMUNICACIÓN RODOLFO WALSH

Entradas populares