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08 enero 2008

Piden juzgar a otro represor que secuestró a Rodolfo Walsh

Buenos Aires, 7 de enero de 2008 (Agencia Walsh). La ex diputada Patricia Walsh solicitó al juez federal Sergio Torres que eleve a juicio oral y público al represor Juan Carlos Fotea, integrante del "grupo de tareas" que el 25 de marzo de 1977 secuestró a su padre, el escritor y periodista Rodolfo Walsh.

Mediante un escrito de una decena y media de carillas que firma el abogado Marcelo Parrilli se señala que Fotea, alias "Lobo", formó parte del operativo realizado en la esquina de las avenidas San Juan y Entre Ríos, en donde Walsh fue privado ilegalmente de su libertad y herido de disparos de armas de fuego.

El grupo que "emprendió la tarea de capturar a Walsh y privarlo ilegítimamente de su libertad, luego de herirlo, estaba integrado por personal de la Armada Argentina, Prefectura Naval, Ejército Argentino, Servicio Penitenciario Federal y Policía Federal", recordó Parrilli.

La solicitud se inscribe en el marco de la causa en la que el 6 de noviembre último Torres elevó a juicio oral, por el mismo hecho, a los represores Jorge "el Tigre" Acosta, Alfredo Astiz, Pablo García Velasco, Jorge Radice, Juan Carlos Rolon, Antonio Pernías, Julio César Coronel, Ernesto Frimon Weber y Carlos Orlando Generoso.

En aquella resolución el juez recreó el hecho en que Walsh fue capturado cuando intentaba hacer circular su "carta abierta" a la Junta Militar que había redactado al cumplirse el primer año del golpe de estado mediante el cual el autodenominado "Proceso de Reorganización Nacional" usurpó el poder el 24 de marzo de 1976.

Torres también dispuso que el grupo de represores sea juzgado, además, por la "apropiación en forma ilegítima" de los bienes que el escritor llevaba consigo en el momento de su secuestro y los que se encontraban en su casa de Triunvirato e Ituzaingó, de la bonaerense localidad de San Vicente.

En ese sentido el magistrado aludió a las "conductas desarrolladas por los integrantes de las fuerzas armadas y de seguridad durante el último gobierno de facto, con el alegado propósito de combatir a la subversión".

"Privación ilegítima de la libertad doblemente agravada por haber sido cometida con abuso de sus funciones y con las agravantes correspondientes por haber sido perpetrada con violencia y amenazas" y "robo agravado por haber sido cometido en poblado y en banda" son lo delitos por los que serán juzgados los represores a los que ahora se pidió agregar a Fotea.

Fuente: Télam.


Una obra de Walsh.

Los Nutrieros

Renato oyó los tiros. Volaron patos y garzas, y en la lejanía una nubecilla de humo azul se desguedejó lentamente en la quietud infinita de la tarde.
Al filo de la noche volvió Chino Pérez, ceñudo y silencioso. Traía a remolque un bote pintado de rojo, con las letras blancas en el costado de babor: "San Felipe"
­Lo encontré -explicó, sin mirar a Renato­. Creo que es de la estancia ­Y añadió al cabo de una pausa­: Se habrá cortado el amarre.
Renato se incorporó lentamente, fumando su pipa, y acercóse a la orilla. Renato era bajo y escuálido. Sus ojos azules tenían una fijeza de alucinado, que desmentía el diseño casi pueril de la boca.
La cadena del bote era nueva, Renato vio que estaba intacta, pero no dijo nada. En el fondo había flamantes aparejos de pesca y un rifle calibre 22; en uno de los bancos, un "sweater" de lana a rayas multicolores.
­¿Cazaste algo?­preguntó Renato en voz baja.
­No ­replicó su compañero. Y agregó con una sonrisa torva­: Gallaretas.
­Oí los tiros­dijo Renato. Chino Pérez no contestó. Ensimismado y remoto sentóse en la orilla de la isleta; se sacó las alpargatas y hundió los pies en el agua fría con la mirada clavada en la distancia.
Aquella noche hubo desvelo de perros en la costa de la laguna; pisadas y linternas; voces apagadas, que el viento traía y llevaba. Renato dormía. Chino Pérez estuvo fumando, absorto y lejano, hasta que el cielo empezó a clarear.
Chino Pérez terminó de cuerear las nutrias y estaqueó los cueros. Renato lo observaba con sus ojos azules e impávidos.
Chino Pérez tapó con tierra el fogón, y luego tendió la mirada a lo lejos. El agua había tomado un color plomizo, y en el oro verde de los juncos se alargaban las primeras sombras. Por los confines de la laguna, ensimismada en la quietud vesperal, entre las últimas barreras de juncos, flotaban a ras del agua nubecillas de vapor.
­Está bien, hermanito; esta noche es la vencida ­ dijo Chino Pérez sin volverse.
Los dos botes balanceábanse.en la orilla de la isleta. Las líneas de pesca se sacudían a intervalos con breves convulsiones eléctricas. "Dientudos", pensó Chino Pérez de mal humor. Todavía no era la hora de las tarariras. Las tarariras se llevaban la línea de un golpe, dejándola tensa y vibrante como una cuerda de violín.
­Ya sé que querés irte­dijo Chino Pérez.
Renato no contestó. Dejó que el silencio flotara entre ellos, separándolos, restituyéndolos a sus mundos distintos, suavemente, sin violencias.
Chino Pérez era de baja estatura, fornido, cetrina la faz, tallado a cuchillo el entrecejo, hirsuto el pelambre, pétrea y estólida la expresión.
A lo lejos, en el campo, encendióse una luz. Ladraron perros. Gorgoteaba el agua.
"Ya sé que querés irte­pensó Chino Pérez­. Yo también quiero irme"­meditó mirando el bote de la estancia. Las rayas coloridas del "sweater" se destacaban en la oscuridad. Chino Pérez no había querido tocar nada. Un temor recóndito le impedía poner la mano sobre cualquiera de esas cosas. "Ya te vendrán a buscar", pensó con saña.
Luna llena: pila de monedas amarillas y temblonas sobre el paño gris del agua.
En el fondo del juncal gritó la nutria; era un grito quejumbroso, como el gemido de un ser humano. Chino Pérez se levantó el cuello del saco, como si tuviera frío.
­Ya puse las trampas­dijo. Renato pensó que no hacía falta decirlo. Lo había visto salir temprano, en el bote, con las trampas, preparadas para ponerlas en los nidos y comederos.
Chino Pérez acercóse al fogón y se acuclilló, frotándose las manos. Entonces advirtió que él mismo había apagado el fuego y lamentó haberlo hecho. "Mañana nos vamos­pensó­. Para siempre". Tres meses durmiendo en cualquier parte, sobre la tierra húmeda y podrida, sin encender fuego de noche, sin mostrar el bulto de día. Tenía el gusto del pescado pegado a la garganta. Escupió con asco.
­¿Y qué vas a hacer, gringo, con la plata?
­¿La plata?­Renato parpadeó­. Volveré a la chacra­dijo a la vuelta de un largo rato. Su padre había querido tener un tractor. Toda su vida había querido eso. Ahora estaba muerto, en medio del campo, y los tractores pasaban por encima de sus huesos. Muerto, para siempre, y sin estrellas. El espejismo había renacido en el hijo, más torturado y violento: para hacerlo realidad a la fuerza, se había metido a nutriero. En la estancia vecina a la chacra de su padre había visto una vez un tractor de oruga, un Caterpillar pintado de rojo... Renato, acaso sin saberlo, tenía la tierra metida en todo el cuerpo, como sus padres y sus abuelos. Salió de su ensoñación con algo parecido a un escalofrío.­Si la cobramos...­agregó en voz baja.
Chino Pérez, cabizbajo, pateó el suelo húmedo. Oyóse un chapoteo en el agua, y una de las líneas quedó bruscamente tirante. Empezó a retirarla, despacio, con acompasados movimientos de ambas manos. Cabresteaba la tararira, veloz y frenética al extremo de la línea, mordiendo el hilo reforzado con alambre. Con un último tirón la sacó a la orilla. Brillaban en la boca del pescado los dientes amarillos y fuertes, y sus ojos tenían una fijeza azulina y viscosa. Chino Pérez la sujetó con el pulgar y el índice por las agallas y la golpeó dos veces en la cabeza con el mango de un rebenque. Después le sacó el anzuelo. Silbó en el aire la plomada de tuercas y hundióse en el agua.
Renato apagó la pipa y se puso en pie.
­Voy a recorrer las trampas­dijo.
­Dejá; voy yo­replicó Chino Pérez. Su acento se dulcificó­. Mejor que duermas un poco, hermano. Mañana hay que caminar mucho.
Renato obedeció. Acostóse sobre unas lonas, con la ropa puesta; y antes de quedarse dormido, vio por última vez la silueta de su compañero, erguido sobre el bote, remando a la luz de la luna.
Chino Pérez hundía el remo silencioso y el bote quebraba el espejo terso y pulido del agua. Dormía la laguna profunda de ecos y rumores. Las cejas de los juncales se destacaban nítidas y oscuras.
Chino Pérez no siguió el camino de costumbre. Un miedo supersticioso y agudo le aleteaba en la sangre. No estaba acostumbrado al miedo. Pugnaba por sacudírselo, como un perro a un tábano. Al llegar frente a la isleta de espadañas, dejó de remar.
En el recodo de la isleta, la tarde anterior se le había aparecido el hijo del mayordomo en el bote de la estancia. Chino Pérez lo había visto una sola vez, de lejos, recorriendo el campo, pero lo reconoció en seguida. Al ver al nutriero, un gesto de hombría le había curvado los dedos en torno al rifle. No mediaron palabras, ni hacían falta. Con ese mismo gesto viril en el rostro adolescente se había doblado y había caído por la borda­un tiro en la garganta­, entre las ásperas ortigas de agua.
Chino Pérez no quiso pasar por allí. En la isleta dejaba dos buenas trampas. "Que se quede con ellas el mayordomo", pensó torvamente.
El viento soplaba de la costa, peinando los juncos. Un cencerro trasudaba gotas de sonido en las manos heladas del aire.
Y se hizo de pronto, a lo lejos, la noche de los perros, de los tiros, del odio desatado como una llamarada. Chino Pérez oyó las voces sordas que el encono aceraba. Se las traía el viento, acres y feroces como mordeduras.
Después fue el silencio, más súbito, más grande y terrible que antes. El silencio de la laguna, preñado de misterio.
De lejos lo ventearon los perros. Chino Pérez arrastrábase por el pajonal, sigiloso como un gato, en dirección al Molino Grande, en desuso desde que las aguas del cuadro se tornaron salobres.
Al pie del molino los peones de la estancia habían encendido una fogata. A su cárdeno resplandor se destacaba en silueta la figura del mayordomo, sombrío como la noche, los brazos cruzados, separadas las piernas, desafiando a la noche a que le quitara su venganza.
A la luz de la luna giraba la rueda del Molino Grande, como una enorme flor blanca. Giraba lentamente, deteniéndose a ratos; y amarrado a las aspas chorreando sangre, con los ojos vidriados de dolor y espanto, giraba el cuerpo torturado de Renato. El viento traía y llevaba sus gemidos, y la rueda giraba lentamente bajo el cielo tachonado de estrellas.
A doscientos pasos del molino se detuvo Chino Pérez para tomar aliento. Quemábanle en las manos las pinchaduras de los abrojos. Los perros se revolvieron, inquietos, recrudeciendo el coro exasperado de ladridos. Siguió avanzando. A intervalos le llegaba el quejido estertoroso de Renato.
­Paciencia, hermanito. Paciencia.
Se detuvo a cien pasos del molino.
Chino Pérez no erraba nunca un tiro. A veinte metros de distancia mataba una nutria con un tiro en el ojo, para no perforar el cuero.
­Paciencia, hermano.
Alzó el winchester, despacio, muy despacio. Las miras se clavaron en el semblante taciturno del mayordomo, vacilaron un instante, después siguieron subiendo por el bruñido esqueleto del molino. La rueda dio media vuelta más y se detuvo chirriando, dejando a Renato vertical, de pie en lo alto, suspendido y solo, con los ojos azules extraviados.
Chino Pérez apretó el gatillo.

Rodolfo Walsh.

29 noviembre 2007

Juan Gelman, premio Cervantes 2007

El escritor argentino Juan Gelman ha sido galardonado con el premio de Literatura Miguel de Cervantes 2007, que concede el Ministerio de Cultura de España en reconocimiento al conjunto de la obra de un autor.

Nació en Buenos Aires, en el barrio de Villa Crespo en 1930, tercer hijo de inmigrantes rusos, José y Paulina. Aprendió a leer a los 3 años y pasó su infancia andando en bicicleta, jugando al fútbol y leyendo. A los 8 años se pasó la tarde leyendo Humillados y Ofendidos de Fiódor Dostoyevski que le provocó una fiebre que le duró varios días. Durante su juventud, participó de diversos grupos y movimientos literarios. Ocupó importantes cargos como periodista. Con el advenimiento de la dictadura y debido a su militancia en la organización revolucionaria Montoneros (de la que se alejó por diferencias con la conducción) tuvo que exiliarse en distintos países de Europa y Latinoamérica. Durante la dictadura, fueron secuestrados y asesinados por el régimen militar su hijo Marcelo y su nuera Claudia, que se encontraba embarazada. Hace pocos años, y luego de años de intensa búsqueda, Gelman pudo reunirse con su nieta en Uruguay. Recibió en 1997 el Premio Nacional de Poesía de Argentina. Ha recibido varios premios: Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, Nacional de Poesía argentino, el Iberoamericano de Poesía "Pablo Neruda" y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Actualmente, Juan Gelman vive en México. fuente www.wikipedia.org

Algunas obras.

Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío,

como un amo implacable
me obliga a trabajar de día, de noche,
con dolor, con amor,
bajo la lluvia, en la catástrofe,
cuando se abren los brazos de la ternura o del, alma,
cuando la enfermedad hunde las manos.

A este oficio me obligan los dolores ajenos,
las lágrimas, los pañuelos saludadores,
las promesas en medio del otoño o del fuego,
los besos del encuentro, los besos del adiós,
todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre.

Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos,
rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.

EL CABALLO DE LA CALESITA

Tiene música de Tata Cedron


Quien pudiera agarrarte por la cola
magiafantamanieblapoesia!
Acostarse contigo una vez sola
y después enterrar esa manía!
Quien pudiera agarrarte por la cola!

Trajín, ciudad y tarde Buenos Aires.
Aire de plaza, ruido de tranvía.
(Galopando una música de tango
gira el caballo de la calesita.)

Los hombres van y vienen. Una vieja
vende manzanas en aquella esquina.
Corazón de madera, ojo pintado,
gira el caballo de la calesita.)

Una pareja se ama. Un angustiado
compra cianuro, escribe y se suicida.
(Ha muerto un ruiseñor. Pero no llores,
gira, el caballo de la calesita.)

Os contare una historia maravillosa y cierta.
Una tarde (el crepúsculo lentamente caía)

se me lleno la boca de soledad. Despierta
era mi sangre. Mi alma ni un pájaro tenía.
Caminaba. A lo lejos se oían los violines
que el crepúsculo toca para verme más triste.
Mi alma se vestía de lentos adoquines.
(Mi alma en la soledad no se desviste.)

Iba sin una luz, sin una rosa.
Sin un poco de mar, sin un amigo.
Me vio el caballo de la calesita,
me vio tan solo que se fue conmigo.
Y ahora en mi corazón y desde entonces,
transitado de niños y de risas,
prisionero en mi música voltea,
gira el caballo de la calesita.

(Tiene el ojo pintado.
Su corazón es de madera limpia.)

Juan Gelman en Sololiteratura: Semblanza Obras Poemas Artículos Entrevistas Voz

27 noviembre 2007

Señor García Márquz, deje usted la realidad en paz, por favor.

Carta abierta a Gabriel García Márquez.

Debido a los hechos acontecidos en Madrid la última semana referentes a la segunda fase del programa municipal Igualdad de derechos que consiste en semáforos peatonales con figuras de hombres y mujeres que se van alternando cada dos segundos, lo que permite igualdad en tiempo real. Me veo obligado a rogarle a usted señor Gabriel García Márquez que retome su tarea de escritor que tanto placer nos trajo a muchos lectores y cese en sus actividades como guionista de los funcionarios de ayuntamiento de Madrid.

No hubiese estado mal leer una historia como esta en algún libro de su autoría, si algún funcionario de Macondo llevase a cabo semejante plan estaríamos hablando de una genial ocurrencia de Gabo pero al estos hechos estar más acá de la literatura y muy lejos del realismo mágico paso a preguntarme como es que en Madrid ya no quedan problemas reales para solucionar. Me pregunto si este ayuntamiento ya cuenta con todos los medios necesarios para la integración plena de las mujeres en la vida real. Solo esto explicaría que los funcionarios pierdan tiempo jugando a vestir muñequitos y no adviertan que derecho a usar pantalones fue obtenido por las mujeres hace no muchas décadas en este reino y que diferenciar a las personas por sus vestimentas se parece sospechosamente a la discriminación y en nada a la igualdad, paridad o integración.

Por eso repito. Señor Gabriel García Márquez, deje usted de joder con la realidad, por favor.

Santiago Osdransky desde Madrid para Literaturra

24 octubre 2007

No Todo es Verso

Literaturra tiene el plaser de publicar los boletines literarios de Agencia Walsh
Vivimos en un mundo donde la mentira circula tanto como el aire, sí; donde la desconfianza está siempre en el orden del día, sí; donde es más fuerte la corrupción que la honestidad, sí. Pero así y todo, muchos compañeros eligen abrirse y, mostrarse a través de sus producciones literarias que no son verso, porque expresan sentimientos e ideas auténticos, dignos de ser compartidos. Prosas y poemas que no son verso.
Les proponemos disfrutar domingo por medio de los sueños escritos por quienes todos los días trabajan o estudian a nuestro lado, se sientan en el colectivo a nuestro lado, luchan a nuestro lado.
Si tenés producciones literarias propias, no muy extensas y querés que las publiquemos en “No Todo es Verso”, podés mandarlas a agenciawalsh@yahoo.com.ar Poné en el asunto: “Para No Todo es Verso”. Trataremos de publicarlas todas.
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Para publicar directamente en Literaturra everosdran@gmail.com
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Convocatoria para Encuentro Artístico
El grupo literario Los del Fondo de la Biblioteca Popular José Murillo; la Biblioteca Popular San Marcos Sierras y la Sesión literaria No Todo Es Verso de la Agencia de Noticias Rodolfo Walsh invitan al encuentro artístico que se llevará a cabo los días 7, 8, 9 y 10 de febrero en la localidad cordobesa de San Marcos Sierras.
La idea que nos mueve es la de reunir en un evento de nivel nacional a todos los artistas que vean al arte como un motivo de unión y de lucha; de expresión y creación de ideas liberadoras. Proponemos un arte revolucionario, con voluntad de oponerse al elitismo, al perfeccionismo y a la competencia. Un arte fraternal, vehículo de la alegría y del placer para quienes lo producen y para quienes lo reciben. Un arte cuyo principal objetivo sea el de unirnos, el de mostrar lo que nos gusta hacer, el de conocernos y reconocernos, el de ejercitar una actividad artística integrada al hacer cotidiano.
Invitamos a todos los artistas populares (escritores, músicos, actores, plásticos, etc)
y grupos artísticos (talleres literarios, bandas musicales, elencos teatrales, etc.) interesados en informarse a comunicarse a la siguiente dirección de correo, hasta el 31 de octubre de 2007.
Los del Fondo (Biblioteca Popular José Murillo)
Biblioteca Popular San Marcos Sierras
Agencia Walsh (No Todo Es Verso)
Aclaración: Por desarrollarse durante el primer fin de semana de febrero en San Marcos Sierra la Fiesta Anual de la Miel nos hemos visto obligados a postergar una semana el encuentro artístico.
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Anuncios Turísticos
"Punto Panorámico en la Patagonia con embudo para mirar Neuquén"
Dime que ves / Qué ves cuando me ves / Cuando la mentira es la verdad / Dime que ves...
( DIVIDIDOS)
La Ley del Embudo
es amplia.
Ordena
como mirar
¡Siempre desde lo ancho!
lo cual permite
descartar los espejos de verse
y nada más que un punto enfocar.
Solo prohíbe
dar vuelta el embudo
y desde esa angostura
a todo lo ancho mirar.
La Ley del Embudo establecía
y los democrateros repetían
que después de matar al maestro / constructor / albañil
Fuentealba, NYC* de Junín
te volvías impresentable
¡ so bicho !
Pero
no para los votantes neuquinos
ni pa´ la prensa
ni pal Embajador de los EE.UU.
y menos para el Congreso Justicialista de San Luis
que te premió peronista Honoris Causa,
con la cabecera de su mesa de anencéfalos
(Vimos las fotos a través del embudo).
Ahora
Da vuelta el embudo.
Mira desde aquí, desde esta otra punta.
¿Qué ves ?
* NYC es "nacido y criado en Neuquén", lo usan los provincialistas para elevarse sobre los recienvenidos
Ernesto (Neuquén)

Filosofía Selectiva
Veinticinco personas sentadas en bancos con pupitre. Rendían examen. Uno de ellos iba a ser seleccionado para un contrato. Competían entre sí, claro. Solo uno sería el afortunado ganador del premio contrato. Difícilmente se les hubiera ocurrido mirar las paredes descascaradas por los años de humedad sin reparación y más difícil aún que hubieran tenido ganas de reflexionar sobre el abandono y la desidia en la que se encuentra el lugar donde estaban compitiendo para llegar a pertenecer al envidiable grupo de los que cobramos un sueldo a fin de mes mejor que nada, por trabajar seis horas diarias.
Ellos estaban, respecto de varias personas (jurado y veedoras gremiales), del otro lado de un mostrador imaginario. Ellos no pertenecían al “afortunado” grupo al que yo sí pertenezco desde hace varias décadas. ¿Qué desesperante motivo tendría cada uno de ellos para necesitar UN trabajo?
Del lado del mostrador imaginario en el que yo me encontraba había que provocar la competencia, uno sólo debía ser el ganador. Los aspectos competitivos y sádicos de mi personalidad son prácticamente insuficientes para vivir bien, necesitaría engordarlos según opinión de las personas que más me quieren, sin embargo, reconozco que el sufrimiento de esos 25 seres humanos era inevitable.
Paso Número Uno
Ortografía: ¿quién es el responsable de su propia buena o mala ortografía? ¿cada uno? ¿y la escuela a la que fuimos nosotros y mandamos a nuestros hijos?? ¿y los analfabetos que nuestros gobiernos generaron?? ¿no podrían tener la intuición y capacidad suficientes como para sacar fotocopias, atender eficientemente el teléfono, reconocer números de historias clínicas, ordenarlas, apilarlas, trasladarlas y etcétera?? Quedaron nueve. Descalificados: la diferencia entre veinticinco y nueve, dieciseis, la mayoría de los aspirantes (mejor no hablar de porcentajes que están demasiado de moda).
Paso Número Dos
Informática: ¿dónde se debe hacer cada clic del word? ¿Y del Excel? “Y....si no los veo en una pantalla es muy difícil contestar de memoria”, hubiera dicho más de uno de entre los que estamos de este lado del mostrador imaginario.
Una persona nacida y educada en un pueblo de algún lugar del país como hay tantos donde ni siquiera hay luz eléctrica como para enchufar una computadora ¿no podría tener la intuición y sentido común suficientes como para sacar fotocopias, atender eficientemente el teléfono, reconocer números de historias clínicas, ordenarlas, apilarlas, trasladarlas y etcétera?
Quedaron tres. Descalificados: la diferencia entre nueve y tres, seis. La mayoría de los aspirantes que habían superado el paso número uno (mejor no hablar de porcentajes que están demasiado de moda).
Paso Número Tres
Entrevista individual: de un lado, el jurado y las veedoras gremiales, del otro lado, el sufriente posible elegido. Belquis iba y venía en el poco espacio que había para moverse pero no podía quedarse sentada. No había dormido la noche anterior. La responsabilidad no la había dejado. “¿Cómo hago para ser justa? ¿De qué justicia se trata?”, se habrá preguntado.
Primero pasa Verónica: manos de trabajadora. Tengo que confesar que los artistas me conmueven. Creo en ellos, confío en ellos. Verónica ya estaba “acomodada” conmigo. Los veedores no teníamos ni voz ni voto claro pero sí sabía yo que Belquis se iba a apoyar en mí para su difícil tarea de selección. Creo fervientemente (como siempre que creo en algo o en alguien y corro el riesgo de tener grandes y difíciles de superar, prejuicios) en el sentido común de Belquis. Ella explicó simplemente a cada uno de los tres seleccionados, en qué consistía el trabajo por el que estaban compitiendo. No habló de ortografía buena o mala, ni de excell teórico, ni de word teórico. Explicó cómo y cuánto había que poner el cuerpo para trabajar.
En segundo término pasó Adrián: saco y corbata, primera selección laboral de su vida. Le había ido muy bien con la ortografía, el word y el Excel. Parecía estar seguro de que no ganaba en este último paso de la competencia. Esta vez, a la explicación de Belquis se le agregó una parte específica dedicada a los brazos fuertes de Adrián: “necesitamos alguien que levante el carro con las historias clínicas”. Estoy segura de que Adrián no alcanzó a sospechar cuánta ilusión de Belquis había en esa frase. Los brazos de Adrián eran para ella un verdadero tesoro, una promesa de que alguien más iba a estar presente todos los días para tirar con fuerza de una soga que arrastra una caja indescriptible que sólo hay que verla para creer que existe en la realidad. ¿Qué relación hay entre el carro tracción a sangre que traslada cinco metros de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo las historias clínicas del Instituto Roffo y el word teórico y el Excel teórico?? ¿No podría un analfabeto generado por el estado argentino tirar eficientemente de la soga muchas veces al día y dar tranquilidad a Belquis y a todas nuestras queridas compañeras del archivo de historias clínicas??
En tercer lugar pasó una aspirante a la que el currículum vitae le rebalsaba por todos lados. ¿Qué relación hay entre un título universitario y los trabajos que explicaba Belquis con el sentido común a flor de piel y la angustia de no haber dormido por buscar alguna guía de justicia dentro de su cabeza?? ¿qué desesperación habrá detrás de una mujer con título universitario y amplia experiencia profesional y su aspiración a trabajar seis horas por día en el Insituto Roffo y cobrar un sueldo mejor que nada??
Verónica, con manos de trabajadora y aire de buen ser humano, sin la ayuda de ningún privilegio más que el de haber tenido la posibilidad de aprender a escribir nuestro idioma normalmente, práctica de computación y buena memoria, ganó la competencia. Como también tuvo el privilegio de haber sido bien alimentada durante su infancia, aprenderá rapidamente a realizar las tareas que había explicado Belquis con su sentido común a flor de piel.
¡¡Bienvenida Verónica a este lado del mostrador imaginario!!!
Gloria Solarz
Marzo de 2007.

De mentes
Recurrentes vocablos,
en sublevada conciencia mártir
de personajes y máscaras (humanidades),
se izan en gloria furtiva,
esporádicamente.
Desazón del cuerpo,
hambruna de ideologías,
recuerdos sempiternos;
se desgarran los sentidos,
edípicamente.
Libidinosa superación no consumada,
ambiciones oníricas,
derroche de austeridad,
se aspira en la multitud,
enérgicamente.
Masa reciclada,
pilares de valores grotescos,
rezos muertos,
se regenera lo degenerado,
eminentemente,
sustancialmente,
fervientemente.
Rodrigo Amoroso

Aclaración: El siguiente cuento fue escrito por un compañero privado de su libertad en la Unidad penal Nº 6 de Rawson. Agradecemos a los cumpas de la Biblioteca Popular " Asencio Abeijón" de Playa Unión, Rawson, por habernos hecho llegar esta producción.
Y seguiré aullando…
Hoy me atrevo a seguir contando mi historia, jamás me cansaré por más que tenga que hacerlo por todos los rincones del mundo.
Ustedes me conocen, pero yo les digo que esa imagen que tienen de mí, no es del todo verdadera, nada más esa versión se cotizó y se vendió más y la mía – que es la verdadera – quedó hecha añicos por la crítica.
Total lo que les interesaba a todos era buscar un monstruo que engañara a Caperucita y se comiera a su abuelita y así lo hicieron, pero ustedes no saben que antes que todo esto pasara: la fama… el lobo feroz y lo demás del cuento, yo era feliz y tenía muchos amigos. Aunque no lo crean mi mejor amigo en el bosque era Caperucita, pero todo cambió; me engañaron y me metieron el cuento con mentiras, así fue como pasó:
Eran las cinco de la tarde y estaba a punto de salir del trabajo, había quedado con Caperucita en que la iba a pasar a buscar a la escuela, cuando salgo me cruzan tres tipos enormes con cara de vendedores, a lo cual me dicen que necesitan una entrevista conmigo, ahí nomás se fueron y quedaron en ir a mi casa, yo les dije que sí.
Una tarde llegaron y parecían amigables, me comentaron del cuento y también se presentaron como productores. Tenían muchas ideas y alternativas y ninguna incluía a un lobo feroz ni nada parecido, y como en todos estaba Caperucita les dije que vayáramos a hablar con ella, pero me dijeron que ya estaba todo arreglado con ella. Luego uno de los tipos abrió un portafolios y sacó unos papeles que decía era un contrato para que yo ganara un montón de plata, yo quería hacerlo porque me gustaba la idea de estar en un cuento bonito y feliz y más si estaba Caperucita, pero me convencieron por el lado de mi familia diciéndome que así no les iba a hacer falta nada y que tampoco necesitaba andar trabajando por la miseria que me pagaban en el restorán así que firmé el papel que según ellos no vencía jamás. Me pareció bueno porque mis hijos y sus hijos y así sucesivamente iban a tener algo para mantenerse. Pero cuando salió el cuento mi mujer casi se muere de un infarto encima estaba embarazada… yo no sabía leer mucho así que pedí que me lo leyeran y no saben la rabia que tenía. Fui derecho a buscar a esos productores mentirosos y al principio no los podía encontrar tardé como tres días para localizarlos pero al fin los encontré.
Fui con unos amigos y estábamos frente a frente afuera de un bar viejo al estilo oeste, como si fuera un duelo a muerte, mientras nos acercábamos parecía haber una música de suspenso que acabaría y daría comienzo a una guerra sin cuartel. Pero nada fue así al cabo de unos segundos entramos al bar y nos sentamos alrededor de una mesa redonda, el cantinero nos trajo bebidas, nosotros tomamos leche, los hombres tomaron otra cosa.
Luego les pedí que me explicaran por qué habían hecho un cuento tan diferente del que iban a hacer y con idas y venidas me contaron que la abuela de Caperucita y su hija- o sea, la mamá de Caperucita- son dueñas de la productora que tiene la idea y dueñas de la producción del cuento, el marketing , las ventas, en sí eran dueñas de todo y ellos pobres empleados del montón al que habían amenazado para que me convencieran sin importar las consecuencias .
Me explicaron que el papel que firmé es un poder que les otorgué para tener el derecho de usar el nombre “Lobo” como a ellas les plazca y que ya estaba todo hecho y por más que me vaya a quejar me iban a tener a las vueltas como en un banco. Me contaron también que Caperucita se había negado en un principio porque sabía lo que tramaban su mamá y la abuela, ahora ya no podemos estar juntos frente al mundo, así que nos vimos obligados a distanciarnos aunque ella peleó mucho por nuestra amistad yo me di cuenta que iba a ser mejor alejarme de su vida y dejar que siga con sus demás amigos humanos. Pensé que con ellos se iba a sentir mejor, pero a veces me escapaba de casa para verla escondido y la veía en su balcón y lo más triste es que todo en su rostro lo que más se notaba eran sus lágrimas, no sabía si era por mí. Bueno, me contaron que discutió con su mamá y su abuela y que bajo amenaza de que se la iban a llevar lejos y que jamás iba a volver a verme, la convencieron, aunque le hicieron la misma mentira que a mí , iban a hacer otro tipo de cuento y que nosotros dos podríamos estar juntos compartiendo tardes contándoles nuestro cuento a los más chiquitos .
Y como verán, nada fue así, todo fue diferente.
Apenas salió el cuento a Caperucita la entrevistaban preguntándole si yo le había hecho daño o si la había obligado a hacer cosas malas , al principio ella decía la verdad pero su madre la obligó a cambiar sus palabras a cada entrevista que le hacían , creo que ya no aguantaba más y en varias ocasiones se vino al bosque a escondidas a hablar conmigo , terminaba mal casi siempre lloraba en mis hombros y yo trataba de consolarla dándole palabras de aliento para que aguantara y sea feliz , que no importaba lo que digan los demás ella sabía lo que era yo y eso era a mí lo que más me importaba , al igual que yo sabia quién era ella , le decía que nada iba a cambiar nuestra amistad , ni siquiera un cuento que dice que somos tal o cual cosa , si nosotros mismos sabemos quiénes somos y los que nos quieren y queremos también lo saben , no importa nada más.
Así que mi encuentro con los supuestos productores no fue del todo mal, me dijeron que sobre el cuento no podía hacer nada pero me dieron una idea , que es la de escribir mi propia historia y ponerla en el internet para que la conozca todo el mundo y eso es lo que voy a hacer , además les voy a agradecer a todos los niños y niñas que leyeron el cuento y creyeron en mi inocencia , esta pequeña historia es para todos ustedes que los quiero sin importar que no sepa quiénes son ni dónde están , lo importante es que los considero mis amigos y ustedes pueden tenerme como su amigo si así lo desean , y presiento que es así ya que la amistad es el mejor regalo y el más preciado . A mí me lo mostró Caperucita y yo quiero regalárselo a ustedes.
Gracias por escucharme.
Firma. El Lobo.
Escenas
Me recorre
Atraviesa mi ser por todos sus extremos.
Va...
Viene...
Perturba mi tranquilidad
su peso desborda mi persona.
Va...
Viene...
Angustia de verlo, de verte, de sentirte
angustia de reconocerte tras toda esa sombra.
Va...
Viene...
Me recorre, me sorprende, me dobla
y me desdobla.
Impotencia, su otra cara
necesito salir, gritar, llorar, correr
extremos de un ser cerrados,
limites imposibles de ser cruzados.
Voy...
Vengo...
Me muevo, me recorro, me investigo...
me descubro
Voy...
Vengo...
Lo ignoro, lo evito, lo tapo, lo oculto...
me supera, me invade...
Exploto.
Angustia,
Impotencia
Explote.
Brotan lágrimas, atravieso limites
Me detengo, me pienso, lo pienso...
me detuve
Analizo, siento, dudo,
salgo de escena
Belén López
09 jul 06
Carpe Diem

Literaturra tiene el plaser de publicar los boletines literarios de Agencia Walsh

09 octubre 2007

No Todo es Verso

No Todo es Verso
Literaturra agradece este boletín a agencia walsh
Vivimos en un mundo donde la mentira circula tanto como el aire, sí; donde la desconfianza está siempre en el orden del día, sí; donde es más fuerte la corrupción que la honestidad, sí. Pero así y todo, muchos compañeros eligen abrirse y, mostrarse a través de sus producciones literarias que no son verso, porque expresan sentimientos e ideas auténticos, dignos de ser compartidos. Prosas y poemas que no son verso.
Les proponemos disfrutar domingo por medio de los sueños escritos por quienes todos los días trabajan o estudian a nuestro lado, se sientan en el colectivo a nuestro lado, luchan a nuestro lado.
Si tenés producciones literarias propias, no muy extensas y querés que las publiquemos en “No Todo es Verso”, podés mandarlas a agenciawalsh@yahoo.com.ar Poné en el asunto: “Para No Todo es Verso”. Trataremos de publicarlas todas.
Aclaración: Son muchas las obras que estamos recibiendo. Por ese motivo hemos decidido publicar No Todo Es Verso uno de cada dos domingos. Gracias a todos por la amplia respuesta y por compartir con nosotros y con nuestros lectores sus sueños escritos.
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El Incendio
Cuentan los hombres sabios, ancianos de edades incalculables, que existen antiguas escrituras encerradas en las entrañas del continente.
Cuentan que los primeros mercenarios no sólo buscaban ciudades de plata y oro para saciar su ambición.
Dicen los hombres sabios, ancianos de memoria infinita, consejeros de los dioses, que existen antiguas escrituras, sagradas profecías que hacen temblar a los poderosos. Escrituras que no hablan de camellos y agujas, ni de paraísos pasados o futuros.
Dicen que muchos siglos antes hubo un hombre que murió para no hacerlo, que volvió por dignidad y empecinamiento, que en realidad ya había muerto muchas veces, pero se empecinaba en volver; que su sangre regó los campos, multiplicó los panes y fue memoria infinita. Que ya había luchado y muerto en Roma para liberar a los esclavos, que escapó de Egipto y que volvió por dignidad y empecinamiento una y otra vez.
Temen los poderosos. Sueñan arrancarle a la tierra las sagradas escrituras y en su lugar plantar el árbol del eterno olvido; para conseguir el dominio sin fin ni límites.
Temen los poderosos. No creen en profecías, ni en retornos tan empecinados; sin embargo le atan un caballo a cada miembro y lo despedazan para que no ose volver.
Cuentan los hombres sabios, ancianos de edades incalculables, que fue tanta la sangre derramada de las entrañas del continente que hubo de volver 20 millones de veces, que volver 20 millones de veces es como no irse jamás.
Dice la profecía que aquél que siembra olvido es olvidado eternamente y lleva cosidos a la espalda los fantasmas de su propia memoria.
Dicen los hombres sabios, ancianos de memoria infinita, que no hay inmortalidad más que en la memoria de los hombres; que tanto amor duele, que tanto empecinamiento en vivir duele, que tanto dolor duele; que volver no es volver a empezar.
Temen los poderosos. Sueñan con el árbol del eterno olvido, sueñan que por fin él desaparece y que para el desaparecido no hay retorno posible, por más empecinado que sea.; porque el olvidado no existe.
Cuentan, sin embargo, que a pesar de las trampas y los fusilamientos continúa cabalgando junto a los campesinos en Nicaragua y en México, proclamando la empecinada dignidad rebelde a los cuatro vientos; que lo han visto en Cuba y en Bolivia, barbudo e irreverente; que sigue en “La Moneda”, detrás de la cordillera, defendiendo la dignidad con porfía.
Dicen los hombres sabios, consejeros de los dioses, que lo que va a la tierra, a las entrañas del continente, no puede desaparecer; empecinadamente renace como las malas hierbas.
Dicen los hombres sabios, ancianos de memoria infinita, que no se puede soñar sin recuerdos.
Temen los poderosos porque volvió 30.000 veces, como un empecinado pañuelo blanco rodeando la plaza de la historia.
Temen los poderosos porque no saben si él lleva pañuelo blanco o pasamontañas; si es la mujer sola en el subte a las 10 PM o es el poeta; si es el obrero desempleado o el estudiante inconforme; si es el artista o Durito.
Temen los poderosos.
Porque el incendio de amor que viene de las entrañas del continente no se apaga.
Rodolfo Grinberg

Quiero presentarme, me llamo Olaf, vivo en un campo en el Valle de Uco en Mendoza, Argentina.
Soy un pichón de 85 años, ciego de nacimiento y de profesión campesino, trenzador en cuero y vegetal.
Hace muy poco que he empezado a escribir, recién en el 2005 cuando compré mi primera computadora con un sintetizador de voz y les aseguro que para mí no fue nada fácil entrar al mundo de la PC, especialmente al no tener un monitor ni un Mouse y usar solamente el teclado, todos los días estoy aprendiendo sobre el tema.
Aprendí a leer en Braille de niño pero no he leído demasiados autores por carecer de libros ya que en mi provincia solamente hay una biblioteca en la ciudad de Mendoza con libros en Braille.
Mi educación es muy básica ya que provengo de una familia de campesinos analfabetos y especialmente en los años de mi adolescencia no había muchas posibilidades de aprendizaje por lo tanto empecé tarde a concurrir a la escuela.
Me despido por hoy
Olaf
Recuerdos del Abuelo
Hace muchos años siendo yo muy pequeño, estaba con mi abuelo en el valle caminando por el medio de los viñedos.
Mi abuelo cuidaba esas parcelas y mientras que él miraba al horizonte, vio una mancha grande y negra en el cielo.
Corrió conmigo hacia la casa, tomó una rama encendida de la chimenea y gritó: ¡Avisa a los vecinos la langosta!
Yo no entendía que pasaba, huelo el olor al pasto quemado y el ruido del fuego.
¡Fuego fuego! corría y gritaba ¡fuego fuego!
Pensé que el abuelo había perdido la razón, los vecinos que tenían cosechas de frutas salían de sus casas con antorchas y cacerolas haciendo un gran barullo, todos alarmados daban gritos, sus mujeres con los niños ayudaba.
Dos horas mas tarde varios llegaron a las parcelas del abuelo y preguntaron usted sabe ¿quién ha sido que avisó?
El abuelo dijo con serenidad, ha sido ¡mi nieto!
Que gran viejo orgulloso, miró satisfecho a todos los vecinos. Les había salvado la cosecha con la ayuda del nieto que adoraba.
Que tengan un buen domingo los saluda
Olaf

No! (canción de Fátima - la podés bajar gratis de www.purevolume.com/fatimacantante)
No al mal
No al odio
No a la guerra preventiva
No a la violencia por interés
No a la mentira
No al autoritarismo
No a las dictaduras
No a las desapariciones
No a los genocidios
No a los fusilamientos
No a la tortura
No a los experimentos con animales
No a los campos de concentración
No a la esclavitud
No al MATADERO
No al secuestro
No a la discriminación
No a la trata de esclavas y esclavos
No al racismo
No al sexismo
No a la contaminación
No al maltrato a los animales
No al trabajo infantil
No a la pedagogía negra
No a matar espacios verdes
No a la censura
No a la hipocresía
No a los animales en jaulas
No a la gente en jaulas
No a la gente sin techo
No a la familia violenta
No a la reasignación genital compulsiva
No al paco
No a criminalizar el cáñamo
No al colonialismo
No al imperialismo
No a la codicia
No al neoliberalismo
No a la corrupción
No al terrorismo
No a criminalizar la pobreza y la lucha social
No al fundamentalismo
No al aborto sin motivo
No a matar animales
No a matar árboles
No al egoísmo
No al hambre
No a la miseria
No a las diferencias de nacimiento
No al tráfico de órganos
No a la globalización de ultraderecha
No al tráfico de bebés
No al financismo
No a la represión
No al pensamiento único
Fatima
la cantante trans argentina
El Cuarteto
Nunca pensé cuando ingresé a la Escuela de música que terminaría trabajando tantos años al frente del cuarteto de cuerdas. Yo, una mujer. Lo que más ambicionaba en la vida era tocar bien el violín, agradar los oídos de quienes me escucharan.
Hacía años que conducía al grupo. Félix era un excelente chelista, David tenía la misma afición que yo, pero ¡qué estilo! Maravilloso. A veces no estábamos de acuerdo con el repertorio, pero a todos nos gustaba todo. Yo prefería los últimos cuartetos de Beethoven, pero no me oponía a las composiciones de Mozart. Todo nos demandó largos años y tediosas e insistentes horas de trabajo ininterrumpido Claro, no siempre fuimos los mismos. De la primera tanda sólo quedamos Félix, David y yo. Juan se fue a España, y nunca más volvió. Al principio envió algunas cartas, a veces alguna foto. Después, nada. Bruno se peleó con David por una historia que nunca entendí, que tenía que ver con una mujer. Y nada. Se fue.
Por las noches me ponía a pensar en el itinerario de mi vida. La veía como una sucesión de diapositivas, imágenes de pequeña, tratando de sacar sonidos de cada objeto, probando siempre cómo sonaba. Cuando tenía la dicha de visitar a mi tía Aída, la que vivía en Vela, una estación posterior a Tandil, disfrutaba haciendo crujir las hojas de Otoño, escuchando el sonido atemorizante del viento entre el follaje, los gritos de los teros a los que mi tía les cortaba las alas para que no se fuesen -eso me parecía de una crueldad terrible, que no coincidía con el trato tan dulce que tenía con nosotros, particularmente con José- Bueno, eso era también una crueldad pero como siempre alguien prefería a uno de mis hermanos, yo ya consideraba que eso era así, por algún motivo natural que escapaba a mi comprensión. También las gallinas participan de la orquesta que ya funcionaba en mi alma, aportando la disonancia necesaria para darle color. Todavía no conocía la música clásica. Recuerdo que fue un descubrimiento adolescente. Mi papá me había regalado una radio para mí sola. (No quería que leyese hasta tan tarde) Y yo escuchaba hasta que se concluía la transmisión. Así descubrí la música clásica a los trece. De ahí en más, me encapriché que quería entrar al Conservatorio, y lo logré. Mi insistencia siempre resultaba con papá. En esas noches de recuerdos también me acordaba el atractivo que de muy pequeña tenían los truenos para mí. Me iba corriendo a la ventana del comedor del departamento para ver “abrirse los cielos”, como yo decía, a ver los relámpagos y esperar el trueno, y después la lluvia. Todo eso me sigue atrayendo, pero en aquellos momentos tenía una particular influencia en la relación que yo hacía entre la naturaleza y la música. Era una sorpresa cada vez. Un hallazgo. Después me iba a buscar objetos con los que imitar el sonido. ...Pero dirigir un Cuarteto de cuerdas, yo... Eso no lo había imaginado nunca. Yo quería componer, juntar esos sonidos, ponerlos todos juntos en una obra musical, entreverarlos con el piano, y el violín. Papá me miraba curioso. Él, una persona tan sensible, daltónico para peor, que vibraba ante las obras de Miguel Ángel y Leonardo, se hastiaba con la música clásica. Pero como por el momento no adivinaba que por esos andariveles habría yo de andar, todo estaba bien.
Era tanta mi afición por los sonidos y la búsqueda de elementos para reproducir aquellos más familiares, que no me preocupaba el no tener muchas amigas. Yo tenía mi mundo. Y me encantaba, y cuando podía aislarme en él, y no escuchar los rezongos de mi mamá y las peleas de mis hermanos, era feliz.
Finalmente ingresé al Conservatorio. Tenía ya quince años y debía terminar paralelamente el secundario común. No me resultó tan difícil. La cuestión era que no tenía amigos. Ya empezaba a preocuparme por mi dificultad en relacionarme con gente de mi edad. Al menos de mi edad. Veía a las otras chicas cómo se divertían saliendo en grupo o parejas. Hice entonces lo único que sabía hacer: destacarme. Insistí un poco más en las lecciones, pulí mi estilo y al poco tiempo me encontré siendo elegida por un grupo de compañeros que me exhortaron a que integrara un quinteto con ellos. Se sentían particularmente atraídos por la música de cámara como yo. Y por el barroco. Por mi parte yo me sentí atraída por uno de ellos, que no pareció corresponderme. Así que dejé de prestarle aquella particular atención que durante el enamoramiento uno rinde a su homenajeado.
Malo fue que a su vez dejase yo de prestarme atención a mí misma como mujer, pero la música había sido y era entonces el lugar en que todo era desplazado. La música y el talento se vieron favorecidos por aquello que no favorecía mi felicidad. Cuando terminé los años de conservatorio, el grupo prosiguió, él se fue, y yo me quedé al frente, por consenso.
¡Qué alegría los conciertos! ¡Qué feliz me sentía interpretando entonces, y encima, conduciendo al grupo! Encontré que no me molestaba organizar los repertorios, ni las giras, y conducir.
Al cabo de un tiempo volví sobre estos recuerdos pero con un poco más de detenimiento. Mi feminidad... ¿qué estaba pasando conmigo? A mis treinta años sólo había tenido relaciones pasajeras con compañeros a los que no entregaba nunca mi ternura ni mi corazón. Empecé a considerar que las responsabilidades atinentes a la organización de los conciertos, a la conducción del cuarteto, a las giras, era un cuarto que se empequeñecía cada vez más, al tiempo que el tiempo pasaba. Y descubrí que ese cuarto que al principio tenía una gran ventana al mundo, era una postal. Que estaba encerrada. Que no tenía más salida que la estrecha puerta por la que una vez había entrado desplegando mis galas y mi orgullo. Además, el cuarteto, aquellos amigos de entonces que lo integraban, se habían vuelto hoscos y mal avenidos conmigo.
Gradualmente la alegría de las giras, del éxito, se había transformado en una amargura asentada en las relaciones de las que nadie quería hablar. Entonces decidí que había que hacerlo. Que no podía postergar por más tiempo la vida. Imaginé que abrir la comunicación sería como abrir esa maldita ventana, que ni siquiera lo era. Y cerca de las Navidades, les propuse una cena fuera de casa. Aceptaron intrigados, pero gustosos.
La cena fue en un lugar céntrico y a la vez íntimo de Buenos Aires. Todos vinieron: Félix, David, Celia y yo. Todos se habían engalanado en forma especial. Félix resaltaba su elegancia proverbial con un traje oscuro y una gran corbata en la que el rojo sacaba chispas. David se había lustrado los zapatos y Celia llevaba pollera. Una corta pollera que dejaba ver sus bien torneadas piernas. Por mi parte fui a la peluquería y estrené una blusa de colores claros. Todos parecían alegres... pero no me parecieron relajados. De todas maneras no habíamos perdido la gentileza de uno con otro. Y después de recordar antiguos tiempos y tomar quizá vino en exceso, yo les dije que dejaba la conducción. Que quería ser simplemente lo que en realidad era, una violinista. Mientras hablaba me parecía ver a mi viejo sonriendo, no veía otra cosa que su figura en el largo camino de la vida hacia la muerte... No veía nada más. Mi viejo. Yo hablaba y hablaba y me parecía que el único presente era él. Y les contaba de mi vida de niña... Luego, ocultando aún más mi rostro entre mis brazos, les dije que era mi intención continuar en forma más tranquila este tramo de la vida. Me preguntaron si había conocido a alguien, si estaba de novia. El vino me hizo llorar. Les dije que no. Y empecé a contarles mi historia del follaje y el viento entre las ramas y las hojas. De las tormentas, y la lluvia en el tejado. No podía dejar de llorar. Seguí contándoles cosas que nada tenían que ver con nuestra historia de cuerdas y conciertos. Que sólo hablaban de mi padecimiento en la conducción. De las dificultades que había tenido que superar una y otra vez para conseguir una sala de conciertos, de lo sola que me sentía y que no quería más. Al decir esto, levanté la vista y encontré las antiguas caras de mis compañeros del conservatorio. Hallé de nuevo los añorados gestos. Celia me abrazaba, y trataba por todos los medios de consolar mis espasmos de llanto. David, el eterno distante y frío David estaba sosteniendo mis manos. Y todos tenían la cara empapada en lágrimas de ternura y dolor. Entonces las diapositivas se convirtieron en película, y las escenas ahora se ligaron y deslizaron rápidas frente a mis ojos y me vi a mi misma aferrada a un poder prestado, que nunca pensé haber deseado. Y que ese poder no lo había delegado en mis compañeros, que tontamente había asumido una responsabilidad que era de todos, y que había enterrado mis años de juventud en una idea prejuiciosa acerca de cómo conducir el cuarteto.
Esa noche, después de la cena, fuimos a casa de Félix, conocí a sus niños, y cuando llegó el momento de acostarme en mi cama, entendí.
Gloria March
Hace casi cuatro años, que uno de mis "aliados", un amigo, un compañero, además de ser hermano de sangre y todo, decidió volar hacia la libertad que a veces este mundo no nos da. Y si, dije, "decidió", porque realmente lo hizo, eligió irse, eligió la libertad.
Y por eso decido homenajearlo, desde este lugarcito, tan pequeño al lado del suyo. Homenajearlo justamente, con una producción suya, que es bella estéticamente, pero que es mas bella desde la verdad que transmite.
Gracias! por dejarnos expresarnos, y en este caso por proclamar a otros que no están tan cerquita. Y Gracias! de nuevo, por su perseverancia en informar desde abajo.
Mi nombre es María Marta, mi hermano, Adolfo "Pifo" Matías
Un indio Americano Y La Historia Del Horror
Estaba cazando, en una tarde amarilla cuando me di cuenta de que no estaba solo.
-Dios es grande. Me mostró la tierra prometida-
Fue lo que escuché. Pero no sabía que lo azul se convertiría en rojo. Vi tres monstruos gigantes y volví a mi aldea.
Al día siguiente investigamos el suceso. Mis amigos y yo divisamos, de lejos, en el camino al lago las criaturas.
Sorpresivamente, escuché la misma música del mismo extraño:
-Dios es grande. Me mostró la tierra prometida-
Casi sin darme cuenta, estaba solo. El rojo pintó el cielo. Salí corriendo hacia los campos de papa. Pero cerca de la aldea los desconocidos se acercaron con sus armas.
-Tú y los tuyos de ahora en adelante, solo deberán adorar al único Señor.
Tomé mi lanza y la arrojé; solo pude distraerlos.
Fue mi gran oportunidad
Cuando en la aldea se enteraron, nadie hizo oídos.
Eres tonto y mentiroso-reclamaron.
Esperé que todo estuviese negro y me marché. Pasé dos noches caminando para llegar al sur de la llanura. Permanecí allí un tiempo eterno. No aguanté la soledad y regresé.
Pero el desastre mas grande de mi vida, el más terrible estaba allí: mi gente contra el extraño; los maizales, destrozados, los campos eran del pasado. Ya no quedaba nada. Todo el horror sólo por unos que querían cambiar la vida, que fuéramos como ellos, que fuéramos sus siervos.
Recuerdo a mi madre suplicando por su vida -¿Por qué tú me odias si no te hice nada?-
Ellos no escucharon estas súplicas.
El mar cambió su tono, su olor y su color. La tierra no perfuma el aire como antes, los maizales están en el recuerdo y mi gente está con el Maestro.
Lo azul se tornó rojo.
"En memoria de los indios que pelearon contra los conquistadores con el objetivo de lograr una cultura indígena en el continente"
Pifo Matía

Literaturra agradece este boletín a agencia walsh

Convocatoria para Encuentro Artístico
El grupo literario Los del Fondo de la Biblioteca Popular José Murillo; la Biblioteca Popular San Marcos Sierras y la Sesión literaria No Todo Es Verso de la Agencia de Noticias Rodolfo Walsh invitan al encuentro artístico que se llevará a cabo los días 7, 8, 9 y 10 de febrero en la localidad cordobesa de San Marcos Sierras.
La idea que nos mueve es la de reunir en un evento de nivel nacional a todos los artistas que vean al arte como un motivo de unión y de lucha; de expresión y creación de ideas liberadoras. Proponemos un arte revolucionario, con voluntad de oponerse al elitismo, al perfeccionismo y a la competencia. Un arte fraternal, vehículo de la alegría y del placer para quienes lo producen y para quienes lo reciben. Un arte cuyo principal objetivo sea el de unirnos, el de mostrar lo que nos gusta hacer, el de conocernos y reconocernos, el de ejercitar una actividad artística integrada al hacer cotidiano.
Invitamos a todos los artistas populares (escritores, músicos, actores, plásticos, etc)
y grupos artísticos (talleres literarios, bandas musicales, elencos teatrales, etc.) interesados en informarse a comunicarse a la siguiente dirección de correo, hasta el 31 de octubre de 2007.
Los del Fondo (Biblioteca Popular José Murillo)
Biblioteca Popular San Marcos Sierras
Agencia Walsh (No Todo Es Verso)

Aclaración: Por desarrollarse durante el primer fin de semana de febrero en San Marcos Sierra la Fiesta Anual de la Miel nos hemos visto obligados a postergar una semana el encuentro artístico.

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