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05 mayo 2008

A 125 años del nacimiento de Carriego

Literaturra agradece a Agencia Walsh, este omenage a Carriego


El próximo 7 de mayo cumple 125 años el poeta nacido en Paraná, Evaristo Carriego. Periodista y bohemio que supo reflejar la vida y la cotidianeidad de los barrios de su época. Escribió en "La Protesta", "Papel y tinta", "Ideas", "Caras y caretas" y otras publicaciones. Allí se dio a conocer también su obra que retrató la vida del suburbio. Su único libro de versos editado en vida, Misas herejes, apareció en 1908. Adquirió fama con los poemas La costurerita que dio el mal paso, El alma del suburbio, La viejecita, Residuo de fábrica, Los perros del barrio, y los que se agrupan bajo el subtítulo de Íntimas, que le dieron gran popularidad. Murió en Buenos Aires el 13 de octubre de 1912. Vayan algunos de sus poemas en este pequeño homenaje.


Las manos

A todas las evoco. Pensativas,

cual si tuvieran alma, yo las veo

pasar, como teorías que viniesen

en las estancias líricas de un verso.

Las buenas, las cordiales, generosas

madrecitas de olvidos en los duelos,

las buenas, las cordiales, que ya nunca

las volvimos a ver, ni en el recuerdo.

Las manos enigmáticas, las manos

con vagos exotismos de misterio,

que ocultan, como en libros invisibles,

las fórmulas vedadas del secreto.

Las manos que coronan los designios,

las manos vencedoras del silencio,

en las que sueña, a veces, derrotado,

un tardío laurel de luz el genio.

Las pálidas, con sangre de azucenas,

violadas por los duendes de los besos,

que vi una vez, nerviosas, deslizarse

sobre la gama azul de un florilegio.

Las manos graves de las novias muertas,

rígidas desposadas de los féretros,

leves hostias de ritos amatorios

que ya nunca jamás comulgaremos;

Esas manos inmóviles y extrañas,

que se petrificaron en el pecho

como una interrogante dolorosa

de la inmensa ansiedad del postrer gesto.

Las crüeles que saben el encanto

del fugaz abandono de un momento.

Las exangües, las castas como vírgenes,

severas domadoras del deseo.

Las santas, inefables, las ungidas

con mirras de perdón y de consuelo:

amadas melancólicas y breves

de los poetas y de los enfermos.

Las románticas manos de las tísicas,

que, en la voz moribunda de un arpegio,

como conjuro agónico angustiado,

llamaron a Chopin, desfalleciendo...

Las manos que derraman por la noche

los filtros germinales en el lecho:

las que escriben las cláusulas fecundas

sobre las carnes que violó el invierno.

Las manos sin amor de las amadas,

más frías y más blancas que el pañuelo

que se esfuma en las largas despedidas

como paloma del adiós supremo.

¡Las únicas, las fieles, las anónimas,

las manos que en los ojos de algún muerto

pusieron, al cerrarlos, la postrera

temblorosa caricia de sus dedos!

Las manos de bellezas irreales,

las manos como lirios de recuerdos,

de aquellas que se fueron a la luna,

en la piedad del éxtasis eterno.

Las místicas, fervientes como exvotos,

inmaterializadas en el rezo,

las manos que humanizan las imágenes

de los blondos y tristes nazarenos.

Y las manos que triunfan del olvido,

¡esas, blancas como el remordimiento

de no haberlas besado, ni siquiera

con el beso intangible del ensueño!

El camino de nuestra casa...

Nos eres familiar como una cosa

que fuera nuestra, solamente nuestra;

familiar en las calles, en los árboles

que bordean ]a acera,

en la alegría bulliciosa y loca

de los muchachos, en las caras

de los viejos amigos,

en las historias íntimas que andan

de boca en boca por el barrio

y en la monotonía dolorida

del quejoso organillo

que tanto gusta oír nuestra vecina,

la de los ojos tristes...

Te queremos

con un cariño antiguo y silencioso,

¡caminito de nuestra casa! ¡Vieras

con qué cariño te queremos!

¡Todo

lo que nos haces recordar!

Tus piedras

parece que guardasen en secreto

el rumor de los pasos familiares

que se apagaron hace tiempo... Aquellos

que ya no escucharemos a la hora

habitual del regreso.

Caminito

de nuestra casa, eres

como un rostro querido

que hubiéramos besado muchas veces:

¡tanto te conocemos!

Todas las tardes, por la misma calle,

miramos con mirar sereno,

la misma escena alegre o melancólica,

la misma gente... Y siempre la muchacha

modesta y pensativa que hemos visto

envejecer sin novio... resignada!

De cuando en cuando, caras nuevas,

desconocidas, serias o sonrientes,

que nos miran pasar desde la puerta.

Y aquellas otras que desaparecen

poco a poco, en silencio,

las que se van del barrio o de la vida

sin despedirse.

¡Oh, los vecinos

que no nos darán más los buenos días!

Pensar que alguna vez nosotros

también por nuestro lado nos iremos,

quién sabe dónde, silenciosamente

como se fueron ellos...


La silla que ahora nadie ocupa

Con la vista clavada sobre la copa

se halla abstraído el padre desde hace rato:

pocos momentos hace rechazó el plato

del cual apenas quiso probar la sopa.

De tiempo en tiempo, casi furtivamente,

llega en silencio alguna que otra mirada

hasta la vieja silla desocupada

que alguien, de olvidadizo, colocó en frente.

Y, mientras se ensombrecen todas las caras,

cesa de pronto el ruido de las cucharas

porque insistentemente, como empujado

por esa idea fija que no se va,

el menor de los chicos ha preguntado

cuándo será el regreso de la mamá.


En el barrio

Ya los de la casa se van acercando

al rincón del patio que adorna la parra,

y el cantor del barrio se sienta, templando,

con mano nerviosa la dulce guitarra.

La misma guitarra, que aún lleva en el cuello

la marca indeleble, la marca salvaje

de aquel despechado que soñó el degüello

del rival dichoso tajeando el cordaje.

Y viene la trova: rimada misiva,

en décimas largas, de amante fiereza,

que escucha insensible la despreciativa

moza, que no quiere salir de la pieza...

La trova que historia sombrías pasiones

de alcohol y de sangre, castigos crüeles

agravios mortales de los corazones

y muertes violentas de novias infieles...

Sobre el rostro adusto tiene el guitarrero

viejas cicatrices de cárdeno brillo,

en el pecho un hosco rencor pendenciero

y en los negros ojos la luz del cuchillo.

Y muestra, insolente, pues se va exaltando,

su bestial cinismo de alma atravesada:

¡Palermo le ha oído quejarse, cantando

celos que preceden a la puñalada!

Y no es para el otro su constante enojo...

¡A ese desgraciado que a golpes maneja,

le hace el mismo caso, por bruto y por flojo,

que al pucho que olvida detrás de la oreja!.

¡Pues tiene unas ganas su altivez airada

de concluir con todas las habladurías!...

¡Tan capaz se siente de hacer una hombrada

de la que hable el barrio tres o cuatro días!...

...Y con la rudeza de un gesto rimado,

la canción que dice la pena del mozo

termina en un ronco lamento angustiado,

como una amenza que acaba en sollozo!

Conversando

El libro sin abrir y el vaso lleno.

-Con esto, para mí, nada hay ausente-.

Podemos conversar tranquilamente:

la excelencia del vino me hace bueno.

Hermano, ya lo ves, ni una exigencia

me reprocha la vida..., así me agrada;

de lo demás no quiero saber nada...

Practico una virtud: la indiferencia.

Me disgusta tener preocupaciones

que hayan de conmoverme. En mis rincones

vivo la vida a la manera eximia

del que es feliz, porque en verdad te digo:

la esposa del señor de la vendimia

se ha fugado conmigo...

AGENCIA DE COMUNICACION RODOLFO WALSH

11 marzo 2008

Literaturra presenta: Cuestión de lugar - Carlos Dariel

Literaturra presenta:
Carlos Dariel
nació en Buenos Aires, el 1 de agosto de 1956 y reside en lalocalidad de Haedo . En el mes de mayo de 2004 presentó su primer libro de poemas «Segúnel fuego» de Nostromo Editores en la biblioteca «Domingo F. Sarmiento» de Morón.

Desde el año 2004 codirige el ciclo de poesía «Farandol» y coordinaun taller literario en la localidad de Haedo.

Poemas suyos fueron publicados en revistas gráficas y virtuales de Argentina, Brasil, Colombia e Italia, algunos de ellos traducidos al portugués e italiano.

Ahora presentamos Cuestión de lugar también publicado por Nostromo

Árbol inclinado

se podría decir que ese árbol
................inclinado
vulnera la tarde y el río

se podría atribuir a esa inclinación deseo
o impulso de otredad
...............entonces
.....................no ya árbol
.....................si no su después

y por qué
me pregunto

por que esa urgencia de imitarlo.

Carlos Dariel

Edición tradicional sobre papel

Edición electrónica

18 febrero 2008

A toda poesía en San Marcos Sierras 2008 ( Literaturra _ dictadura militar

Se van a cumplir 32 años del comienzo de la última dictadura militar argentina, la violencia política en La Argentina no es historia, a más de tres décadas del 24 de marzo del 76, son amedrentados, perseguidos, secuestrados e incluso desaparecidos los testigos de aquel terrorismo de estado, los trabajadores campesinos y dirigentes locales que osan construir un futuro mejor son reprimidos por agentes privados en su mayoría provenientes de la famosa mano de obra desocupada con vista gorda y tal vez coparticipación de las autoridades. Por todo esto Literaturra se sumará a todas la iniciativas de orden literario que nos recuerden aquel pasado que aún no es historia y este presente que esperamos un día sea historia.

Para comenzar tenemos el primer boletín literario de Agencia Walsh dedicado al encuentro en San Marcos Sierra.

Desde Literaturra convocamos a nuestros lectores a enviarnos sus materiales literarios referentes a la dictadura militar y a la actual citación de los derechos humanos y políticos en La Argentina así como a informarnos de iniciativas similares. santosdran@gmail.com

Biblioteca Popular de San Marcos Sierras - Córdoba - Argentina - Sud América - Planeta Tierra–

émail: labibliotecapopular@yahoo.com.ar - web: www.bibliopopusms.blogspot.com

Algunos se fueron añorando volver; otros se quedaron, esperando los regresos. Todos desplegaron en el encuentro su deseo de decir, escuchar y compartir.

La poesía tuvo fuerte presencia en San Marcos Sierras, como expresión de poetas y de grupos literarios como Sobre Poesía y Los del Fondo, presentados respectivamente (y poéticamente) por Ana María y Jorge Brioso.

Sólo unos pocos trabajos para compartir con los lectores este domingo. Pero prometemos más.

San Marcos

la remissera filósofa y filántropa

la abuela coreógrafa y el nieto que conoce los secretos del cerro

la comuna hippie y la no-hippie en armonía

el camino estrellado

la lluvia con estrellas

las mariposas multicolor

los yuyos aromáticos

la gente que se saluda al subir al micro, en el viaje en micro, al bajar del micro, al caminar por las calles, por el río, por la plaza........

la pintora que pinta ropa

la gente común y solidaria

los artistas, los músicos-actores-poetas

la biblioteca popular

el Chelo dentro de su mural

la feria

el farmacéutico cantando a León

Pachanga Mama

y los titiriteros

los periodistas que quieren saber lo que siente la gente........

Karin y su presencia, aun sin estar..

los algarrobos, los mistoles, la tuna y el cayote

los perros callejeros que juegan por la plaza

y los perros de ciudad, que al fin conocieron el cerro, los abrojos y el aire seco

los nuevos amigos y los que siempre están....

las almas afines buscando y siguiendo su camino........

con pesares infinitos y con inmensas-inconmensurables alegrías.

la familia es esto

esto es des-exiliarse

esto es volver a casa

Silvia Buschiazzo (La Plata)

Hoy me encontré con tu muerte, compañero

hoy has muerto. Bueno, es un decir, en verdad, hace tres años

las noticias tardan, a veces, muchas muertes en llegar.

Tu noticia llegó vestida de poesía

la que gritabas desgajado, desesperado, llorando

cuando la rabia humana hacía un agujero en tu poeta

y entraba a darte vuelta por los vericuetos más profundos

y como el verso no es sino la verdada de cada uno, de cada día

saliste a pelearte con la vida en la contradicción vida – muerte

salite a la guerra donde matar al enemigo es bueno

y te mataron

...y la esperanza se llenó de ti

y de los otros

y todos los soes florecieron la eternidad que vos querías

desde ti

desde los que como vos, como Javier

”no se reían de la muerte

sino que festejaban la vida”.

POEMA II

Sin nadie que lo quiera

a nadie enamora

solo, sin sus dientes

solo, sin su vida.

Alguna vez fue joven.

POEMA III

Todo estaba como muerto

una presencia de huesos se sentó a la mesa

y aquella vieja algarabía comió en silencio

POEMA IV

Aprendí la inmensidad del mar

en las orillas de mi cuerpo.

Sonia Blumetti (San Marcos Sierras)


Sobre Poesía

Piedra sobre piedra en las arenas del desierto, el hombre construyó las pirámides. Culto a los muertos, ofrenda a los dioses, permanecen a través de los tiempos; un alfabeto tallado, cincelado, nos acerca a una civilización espléndida. Mitos, leyendas y ceremonias relatan la historia de un pueblo brillante que ha quedado sepultado bajo los vientos de la eternidad.

Palabra sobre palabra, el poeta busca establecer el equilibrio del alma y permanecer a través de sus versos. Nuestras frágiles hojas, en un intento por trascender a través de los poemas, reflejan lo mejor de nosotros con todo lo imperfecto que nos acosa. Tratamos de escribir lo fugaz de la vida para volverlo indestructible, perdurable.

Ana María (La Plata)

Te observo

con nostalgia al atardecer

como a una antigua foto familiar

amarillenta de años, aromática.

deformados por las cálidas brisas

tus horizontes se alejan inalcanzables.

navego con el viento en el oleaje

de los pastos, en su danza ritual,

y se huele, se respira tu brava esencia

que recorre las verdes distancias,

en busca de un corazón sensible, Paisano.

nada ha podido ocultarla, está allí,

en una puesta de sol, un amanecer,

en un testarudo cardo.

inmensa, quieta, profunda, sonora, callada...

ningún cerco pudo con tu inmensidad,

ninguna negra cicatriz acortar las distancias,

o acercar los infinitos horizontes.

para algunos eres un punto en el mapa,

o la región de un país como tantas

que se desvanece en las memorias

aradas por los siglos,

resistiendo al paso del tiempo, al olvido.

para mí el centro del universo,

cuna de mis sueños,

donde todo comenzó y terminará.

La Pampa.

Sebastián Cayre (La Plata; de Sobre Poesía)

Los del Fondo

En el fondo se escribe esta otra historia

paralela. Real. Inconciliable.

Los del fondo oyen mal lo que se dice

pero ven el total de lo que pasa.

Ir al fondo es tomar todos los riesgos,

asociarse a unos pares retobados,

irremediablemente malvenidos,

inoportunos, mal entretenidos.

Pero en el fondo somos gente buena,

porque allí el ser humano se libera

de lo no dicho, de lo conveniente,

lo obligatorio y lo ceremonioso.

Al fondo, todo ser vale una vida

y nadie vale más que ningún otro,

pues nadie quiere que alguien valga menos:

pasar al frente es pena de destierro.

No es este un fondo heroico o victorioso,

ni siquiera acreedor o monetario:

Es un fondo común, sencillo, humano,

no muy piola, tampoco tan otario.

Pero nos guardan un cierto respeto

y hasta incluso se cuidan de tocarnos.

Tocar el fondo es conocer verdades

que no son publicadas en los diarios.

Fondo de íntimas complicidades

sólo para vecinos y vecinas:

ser del fondo es una elección señera

que nos estigmatiza de y por vida.

Llegar al fondo es entrarle a la vida.

Un fondo no opulento o parquizado,

hecho con más esfuerzos que recursos,

Mas nunca un fondo amargo o resignado.

Aún conociendo el rigor del destino,

Los del fondo siempre están tramando algo.

Esa trama nos da razón de ser.

Jorge Brioso (San Andrés)

Las manos del abuelo

Toda la vida en la mano del abuelo,

agrupada en las puntas de los dedos,

luminosa en las uñas,

mimosa en las arrugas,

temblequeándole risas del hijo

que nacieron en ella,

jugándole los juegos

remotos de la plaza,

palpándole los rizos al pasado,

doliéndole la fiebre,

contándole sumisa los milagros,

se derrama sobre la cabeza del niño

que sumergido en noche,

dormido sin remedio,

dibujado en la sábana desierta,

se dispone a morir.

Toda la vida en la mano del abuelo;

la soledad callosa del mango de la azada,

el frío del metal,

la cuerda de guitarra y el soplo de la flauta;

las siestas de los cuentos,

la manzana pelada,

la tristeza en los ojos de la guerra.

Toda la vida en la mano del abuelo

se ha derramado sobre la cabeza del niño

que sumergido en noche

y abrasado en ojeras

se dispone a morir

pero no puede; no quiere;

ya no sabe morir a edad temprana

porque toda la vida en la mano del abuelo

se ha derramado

con su amor y su sangre,

con su calor antiguo,

con su misterio ignoto

sobre su ardiente frente enrojecida

para elevarla,

sacarla del hechizo.

Toda la vida en la mano del abuelo,

Todo el abuelo en la mano de la vida.

Claudia Cichero (San Marcos)

Fuente: AGENCIA DE COMUNICACIÓN RODOLFO WALSH

28 enero 2008

Se ha incorporado una amiga a Literaturra, Elba Irene Torres Rondon

Se ha incorporado una amiga al proyecto Literaturra, Elba Irene Torres Rondon poetiza cubana actualmente radicada en Galicia, aquí se puede leer uno de sus poemas más apreciados.

Para ver su página pulse aquí.

Quienes el 1º de febrero estén en Vigo
RECITAL DE POESÍA 1 DE FEBRERO EN LA CASA DEL LIBRO A LAS 20:00 PM , CALLE VELASQUEZ MORENO.(Vigo)


LA SED DEL EBANISTA

Heme aquí

Deshabito para siempre un tercio de mi cuerpo

Creo ser la sed del ebanista

del demente que viaja el mundo

agazapado en un madero.

Heme aquí

Agonizo y doy de beber a un muerto.

Intento cuidarle la piel hasta lo justo,

La cruz era solo el pretexto para sostenernos,

El signo no era un ave

sino la asustada gacela escurridiza

bajo los balcones y las verjas.

Heme aquí

Descubro las fachadas que llevaran mi rostro hasta el fin,

mis siete rostros.

Descubro la sacrílega intención de sus nervios,

me dejo violar a la sombra de un flamboyán,

me dejo ir por ese que apareció desnudo tras un canto y sus

esquirlas,

ni los guarda vecinos podrán separarme

de este su ultimo suspiro,

ni esas tejas de barro se asombraran

ante la desnudez del sueño.

Heme aquí

con la irreverencia del gesto que provoco el río

No soy

pero dije que era,

mentí como miente un niño o como un monje.

Hice de sus entrañas un montón de vitrales mustios,

una casa geométricamente invisible enferma.

Hoy retorno célibe,

Etérea, acechando un nombre por espantar el vértigo,

paciencia entre oleos y parques.

Heme aquí en su taller,

busco en su figura de ayuno

los sándalos perdidos, lo perfecto,

Busco tras esa silueta de egipcio, como un zombi

el ébano y la certeza.

Sollozo prohibido es este afán de ser su madero,

he sabido parirle como un pez y encender los cirios,

me bifurco cada segundo entre sus dedos.

Soy la sed del ebanista,

soy su pieza

hecha de él como esta ciudad

cuando dios aguardó por sus manos

para fundarla.


Elba Irene Torres Rondon

22 enero 2008

Boletín Lierario de Agencia Walsh: Poesía Erótica

Domingo,20 de enero de 2008
Poesía Erótica
Creemos que no hay mejor manera de comenzar el año que recreando nuestra imaginación y nuestros sentidos con las muy humanas sensaciones eróticas, alimento indispensable de las grandes pasiones. Acá va sólo un pequeño muestrario artístico de algunos autores contemporáneos y no tanto. Estamos convencidos de que el erotismo y la pasión son ingredientes indispensables para toda revolución.

Desnuda
Amo tu desnudez
porque desnuda me bebes con los poros,
como hace el agua cuando entre sus paredes me sumerjo.
Tu desnudez derriba con su calor los límites,
me abre todas las puertas para que te adivine,
me toma de la mano como un niño perdido
que en ti dejara quietas su edad y sus preguntas.
Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo
pasa a ser mi universo, el credo que me nutre;
la aromática lámpara que alzo estando ciego
cuando junto a las sombras los deseos me ladran.
Cuando te me desnudas con los ojos cerrados
cabes en una copa vecina de mi lengua,
cabes entre mis manos como el pan necesario,
cabes bajo mi cuerpo más cabal que su sombra.
El día en que te mueras te enterraré desnuda
para que limpio sea tu reparto en la tierra,
para poder besarte la piel en los caminos,
trenzarte en cada río los cabellos dispersos.
El día en que te mueras te enterraré desnuda,
como cuando nacistes de nuevo entre mis piernas.
Roque Dalton
Rábano piadoso
Tú, rábano piadoso, en este día
visopija serás en mi trabajo;
serás lugarteniente de un carajo,
mi marido serás, legumbre mía.
Un poquito más largo convenía,
mas no importa, que irás por el atajo.
Entra de punta y sácame de cuajo
las gotas que el que pudre* me pedía.
Ya entraste, mas las hojas quedan fuera.
Pues ¿qué han hecho las hojas a mi papo,
que no han de entrar, si es él el que lo pierde?
Las hojas entren, y ojalá viniera
el ramal de fray Lucas, de solapo,
y diérase mi coño un gentil verde**.
*El marido muerto
**Darse un verde: Holgarse en banquetes y placeres (Covarrubias).
Anónimo del año1610.
En La Doliente Soledad Del Domingo...
Aquí estoy,
desnuda,
sobre las sábanas solitarias
de esta cama donde te deseo.
Veo mi cuerpo,
liso y rosado en el espejo,
mi cuerpo
que fue ávido territorio de tus besos;
este cuerpo lleno de recuerdos
de tu desbordada pasión
sobre el que peleaste sudorosas batallas
en largas noches de quejidos y risas
y ruidos de mis cuevas interiores.
Veo mis pechos
que acomodabas sonriendo
en la palma de tu mano,
que apretabas como pájaros pequeños
en tus jaulas de cinco barrotes,
mientras una flor se me encendía
y paraba su dura corola
contra tu carne dulce.
Veo mis piernas,
largas y lentas conocedoras de tus caricias,
que giraban rápidas y nerviosas sobre sus goznes
para abrirte el sendero de la perdición
hacia mi mismo centro,
y la suave vegetación del monte
donde urdiste sordos combates
coronados de gozo,
anunciados por descargas de fusilerías
y truenos primitivos.
Me veo y no me estoy viendo,
es un espejo de vos el que se extiende doliente
sobre esta soledad de domingo,
un espejo rosado,
un molde hueco buscando su otro hemisferio.
Llueve copiosamente
sobre mi cara
y sólo pienso en tu lejano amor
mientras cobijo
con todas mis fuerzas,
la esperanza.
Gioconda Belli
Estaba una fregona por enero
Estaba una fregona por enero
metida hasta los muslos en el río,
lavando paños con tal donaire y brío
que mil necios traía al retortero.
Un cierto conde, alegre y placentero,
le preguntó por gracia si hacía frío.
Respondió la fregona: "Señor mío,
siempre llevo conmigo yo un brasero".
El conde, que era astuto y supo dónde,
le dijo, haciendo rueda como pavo,
que le encendiese un cirio que traía.
Y dijo entonces la fregona al conde,
alzándose las faldas hasta el rabo:
- Pues sople este tizón Vueseñoría.
Atribuido a Quevedo.

12
Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se tiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden y se entregan.
Oliverio Girondo

Sobre Los Dulces Cansancios
Hombre de la medida justa
para mis caderas,
recipiente de todos los temblores
de mi cuerpo,
madera antigua, de fino roble,
erecto.
Volcán de lava que me siembra
hacedor de los dulces cansancios,
la ondulación de mi vientre,
de mi piel estrecha y concreta.
Navégame, marinero alucinado,
navégame y viérteme luego
en tus manos.
Soy todos los frutos
y tú
todos los labios.
Bebámonos.

Ana Milena Puerta
AGENCIA DE COMUNICACIÓN RODOLFO WALSH
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