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13 octubre 2008

Cinco siglos igual

Pagina nueva 1
Este No Todo Es Verso es bastante especial, porque esta semana ha habido dos días dignos de ser tenidos en cuenta: el 8 de octubre se cumplieron 41 años del asesinato del Che, y hoy es el aniversario Nº 516 de la llegada a nuestras tierras americanas de los invasores europeos.

Además, los compañeros paraguayos presos llevan casi dos meses de huelga de hambre, con lo que sus vidas ya corren serio peligro.

Varios compañeros se han referido a los hechos en concreto y otros han aportado material adecuado a la situación.

Mucho para un solo No Todo Es verso, pero aquí está.


El olvido de los pueblos es un fusil taimado, de celoso gatillo que se dispara solo; y hay que estar muy atento para evitar suicidios.
"Eduardo Pérsico (de "Gardel supo retirarse a tiempo")

Amigos, este es un poema que escribí para nuestros compañeros, me gustaría compartirlo con todos. Un abrazo grande,
Miguel


Manera de vivir

'A los seis compañeros campesinos paraguayos, que en el día de hoy, lunes 6 de octubre del 2008, se encuentran en una cárcel argentina haciendo una huelga de hambre desde hace 51 dias'


'Desgraciadamente el dolor, crece en el mundo a cada rato,
crece a treinta minutos por segundo, paso a paso...'
Cesar Vallejo


No hay otra manera de vivir me dije, le dije,
estoy partiendo con ellos, aunque sean
sólo ellos,
quienes parten verdaderamente.
Salgo a la calle con lo suficiente, abrigo, encendedor, el cuaderno de apuntes,
voy a encarar el resto de soledad, esos problemas de cualquier juglar
que se sirve de los poemas para subsistir el día.
Voy a tomar el tren, a complicarme con los desatinos de la familia,
a encontrar una película que concluya en sonrisa de niño.
Voy de un tiempo a esta parte preguntándolos,
me acostumbro a sus apellidos, como si los conociera de siempre.
Sigo siendo quien soy, con la flacura del amigo que ha perdido
su posibilidad, la posibilidad de compartir con ellos el espacio de la calle y de la tierra,
el surco y el litoral, el mercado popular de la frontera.
Estuve, estuve, les diría en poema de Tuñon,
estuve en esa peregrinación nocturna, casi loco, casi borracho, solo,
en los andenes de la selva, fui perplejo de su polvareda roja,
libre de tristeza, tras el orgullo de los anchicos,
el pombero y el gurí patudo, el humor de los tareferos y la madre ciega.

Estuve cerca de esa patria, casi ausente, quise decírtelo,
quise contarle a ellos.

Y entonces hoy el hambre me interrogó de cerca.
que pobre luz este país, que poca gente se preguntará porqué,
quien seré yo para responder lo justo.
La respuesta la tienen ellos, escribí en la calle,
no hay respuesta sin hambre, compañero.
No hay respuesta sin voluntades me dije.
Cada día,
Espero ese llamado, esa victoria lenta,
soy quien he sido, y por delante me sostienen ellos.
con la rabia de quien ha dejado de comer para siempre,
para que otros coman. Allí están,
con la templanza de quien entrega su existir
para que existan otros.
Con el orgullo de no ser, para matar de vergüenza a quienes matan.

Miguel Martínez




Si se acortarán las distancias

te pediría una caricia, una mirada,

un abrazo breve de la eternidad,

que apagaría el fuego de este infierno

para hacerlo calor y no horror.

O quizás se escaparían de mi boca

palabras dulces sin muerte.

Y la frescura flotaría en el éter

como parte cotidiano de esta nada

que nos lleva a transitar torpemente

por los senderos del recuerdo.

Machucando olvido en un bolsillo.

Si se acortaran las distancias

pero no las de internet.

Sí las de carne huesos y sentimientos

las que se traslucen de los ojos

como si fueran espejos de agua

que se van aguantando la velada

puros y ciertos, sin miramientos

pero con la incertidumbre a cuestas

que no espera, desespera.

Alexis Medina


Yo no quiero

No quiero pulirme
para saber
mentirte
no quiero
decorarme
no quiero leer libros que
me digan como le tengo que hacer
para mentir
no quiero esos saberes
yo soy así mete pata
me aplaudo y me reprendo y aprendo.
me acuesto y duermo
sueño y amo mi inconciente
no quiero ficciones de mí
y después otra vez no saber quién soy
no quiero pulirme, no !
no quiero aprender a expresarme mejor
ya mucho problema me trajo ese camino de aprender
hubiera sido mejor
estar lejos de ese mundo, ser sencilla
no lo sé... es suficiente ya
no quiero leer neurolinguística
no quiero aprender a engañar
si no puedo hablar bien en público me la aguanto
no quiero dejar de ser yo
yo soy esto que escribe desesperadamente
y que te cuesta aceptar
no estudiaré no sea que deje de ser yo
y luego al saber sin querer
me enoje con los ignorantes por no saber
con la gente sencilla que como yo algún día no supo hablar
y ponga imposiciones malévolas en sus decires
tengo miedo ,
no quiero todos tus libros leer, tan solo de sueños y poesía
quiero saber recostarme por las noches y ver que hay en mi interior
mi inconciente no quiere comer tus conocimientos, le llamo así
tenemos distintos símbolos distintas ignorancias
no quiero
que me interpreten
tu piensas... piensa mal y acertarás y
yo pienso exactamente al revés
al menos de la gente sencilla
de los que no son políticos y nada se quieren llevar.
piensa mal y acertarás ?... de quien te quiere de verdad ????
no no no , yo tus libros ya no quiero leer.
sólo poesía algo de historia y nada más
no me pidas mejores modales
hago lo que puedo , no tengo protocolo
no quiero pulirme
para mentirte
no quiero decorarme de saber
no quiero leer libros que me digan cómo le tengo que hacer
que me digan qué soy y quéno
no , no
yo no quiero .
no quiero.

Daniela Gorbolino


Ser en el otro
(Siendo en el otro)

Por un instante, por un momento, sobre tus huesos

Sobre tu hambre, sobre tu angustia, sobre tu llanto.

Sobre tu mundo sin horizontes

Sobre tu mesa sin alimento.

Sobre tu cuerpo con mil cadenas.



Por un momento

Para ser hambre y ser angustia

y ser el llanto que te recorre

todos los huesos

los tantos huesos

que son las rutas de la miseria

Esa miseria que te carcome

y que devora todos tus sueños


Por un instante, por un momento

Ser en tus ojos tus propios ojos

Ser en tus pasos tus propios pasos

Ser en tu angustia tu propia angustia

Ser ese llanto que está atrapado

entre las cuerdas de tu garganta


Y ser tus manos

Entre tus manos tus propias manos

Las que golpean en cada puerta

Las que se aprietan en impotencia

Como si fueran duros martillos.

Vanos martillos en las conciencias.


Ser caminante de tus caminos

Con tus zapatos, tus zapatillas

tus pies descalzos.

Por un momento,

eso quisiera.


Y si resisto

siendo tus huesos

siendo tu hambre, siendo tu angustia, siendo tu llanto.

Si carcomidos todos mis sueños

y condenada toda utopí­a

Si desteñidas todas mis ansias de un mundo justo

Aún insisto ...


Sobre tus huesos

sobre tu angustia,

sobre tu llanto


Habré aprendido.

Siendo en el otro

Soy en el otro.

(en el que muere por hambre)

Profesora Marí­a Cristina Saborido

Ex detenida desaparecida

Pozo de Banfield/Quilmes

Julio/ 77


En estos ochenta años

Nos deja con un pasado

reciente y prematuro,

con sueños que se perdieron

con vidas que nos dejaron.

Nos queda la realidad

mirarnos frente al espejo

para decirnos verdades

aunque nos duela el silencio.

¡ Cuanto por caminar !

¡ Como llevar los recuerdos

con cicatrices profundas

llenas de muertos y sueños !


El pasado que te increpa

Con un ruidoso silencio

y ese rumbo que escogimos

Nos pide que continuemos


Quién puede dejar de ser

Lo que siempre ha cultivado

Con sus luces

Con sus sombras

Con su pensar

Con sus manos

Con los sueños incompletos

Recogiendo los pedazos

Que cada cual reconstruye

Con jirones rescatados


La meta está allá lejos

Pero hacia allí caminamos

Tal vez más lentamente

Quizás un poco más sabios

Respondiendo algunas cosas

Preguntando y preguntando


Dicen por ahí algunos

Que siempre estamos peleando

No saben que ese reproche

Se vuelve elogio en tus manos

Sin olvido y con memoria

Recordando tantos hermanos

Que viven junto a nosotros

En cada lucha que damos.


Es difícil compañeros

Llegar pues nunca llegamos

Cada peldaño un impulso

Cada respiro un descanso

Sin perder nunca la vista

De ese sueño imaginado.

Hermoso sueño de todos

Construido con retazos

De tantas vidas vigentes

Caminando a tu lado


Viven ellos en nosotros

En nuestra risa

En el canto.


Cada paso recorrido

Lo hacen a tu costado

Ellos contigo rien

Y lloran si estás llorando

Sueñan el mismo sueño

De todos nuestros hermanos.


Compañero Che Guevara

Tu ejemplo sigue brillando

Pues no hay sombra

Comandante

Que impida seguir tus pasos.

Eduardo Abeleira


Entre cerros

Ayer me levanté tempranito, un rato después de que salga el sol. La mañana estaba linda, y como no tenía tareas, le dije a mamá si podía salir a jugar con las chicas. Ella me dijo que sí, pero que estuviera temprano para almorzar, porque volvía papá de trabajar en el campo y querían que comiéramos todos juntos. También me dijo que si lo veía a mi hermano por ahí le avisara lo mismo.
Así que salí y corrí tres cuadras hasta la casa de las mellizas. Ellas ya estaban en la puerta esperándome. Nos abrazamos y charlamos un rato, de los papás, de los juegos, y de los chicos, claro, que si estaba de novia con el de la vuelta, que si ellas se iban el fin de semana al campo con los hijos del carpintero, que si esto, que lo otro, y todo eso.
Estábamos a la sombra de su casa, pero después de un rato el calor empezó a molestar, y ya estábamos transpirando, así que dijimos de ir al río y pegarnos un chapuzón hasta la hora de comer. El río no quedaba muy lejos, menos de treinta cuadras, pero igual tardamos un rato porque el sol nos pegaba en la cabeza y teníamos miedo de marearnos. Así que caminamos lentito, y seguíamos charlando mucho, porque yo hacía unos días que no las veía a las mellizas y me tenían que contar un montón de cosas, y yo también les tenía que contar a ellas una novedad, porque en esos días que no nos habíamos visto yo salí muchas veces con Juan, que no es que estuviéramos de novios, pero nos gustaba salir y la pasábamos bien, pero la última de esas veces, y esto es lo que no le había contado a nadie, estábamos sentados en un banquito de piedra y yo le estaba diciendo que no me gustaba usar las trenzas largas porque los chicos me tiraban del pelo y me molestaban todo el tiempo, y cuando lo miré me di cuenta que me estaba mirando fijo, pero en realidad no me estaba mirando a mí porque me estaba mirando la boca, fijo, y yo no entendí muy bien y pensaba que por ahí se estaba sintiendo mal porque como que no se podía quedar muy derecho y se inclinaba para adelante y estaba muy pálido, y le iba a preguntar si se sentía mal pero de repente se tiró para adelante y me besó fuerte. Y yo quise enojarme o algo y pensé que lo iba a empujar y salir corriendo pero tampoco sé muy bien qué pasó porque al final lo terminé besando más fuerte todavía, y así estuvimos un rato bastante largo, hasta que cuando terminamos Juan estaba medio colorado y yo muy apurada, que me fui diciéndole que otro día lo pasaba a buscar, y llegué a mi casa riéndome de puro contenta. Y esto es lo que les estaba por contar a las mellizas, nada más que primero estaba juntando valor, y justo cuando abrí la boca para empezar apareció mi hermano por la esquina, con su barrita de amigos.
En cuanto nos vio se vino corriendo, muy riéndose y haciéndose el canchero, con los amigos atrás. Yo sabía que a él le gustaba una de las mellizas, aunque no muy bien cuál, porque él no me contaba y como las mellizas andan siempre juntas, yo no sabía a cuál era que andaba siguiendo todo el tiempo. Así que vinieron y nos estuvieron haciendo chistes, y corriendo alrededor nuestro, y menos mal que yo no llevaba las trenzas porque los bobos de los amigos ya me las estaban buscando para molestarme. Ahí me acordé de lo que me había dicho mamá, y le avisé a mi hermano que se fuera temprano para casa así almorzábamos todos juntos. Entonces mi hermano los apuró a los otros y nos dejaron en paz, porque se querían ir a buscar no sé qué bicho que habían visto cerca de la casa de uno. Así que nos quedamos caminando solas, pero a esa altura yo ya me había olvidado que les iba a contar lo de Juan, así que me quedé callada. Y en un momento se acabaron las casas y empezó el parque, lleno de pastos y árboles y arbustos, que seguía un rato más antes de llegar al río. A veces nos quedábamos ahí, abajo de algún árbol charlando y buscando pajaritos, pero como hacía mucho calor esta vez fuimos derecho para el río, porque ya estábamos todas transpiradas y nos queríamos bañar.
Llegamos corriendo y nos tiramos las tres al agua al mismo tiempo, agarrándonos de las rodillas para hacernos bola y salpicar más. El agua estaba buenísima, y el calor y la transpiración se nos fueron en seguida. Pero igual nos quedamos un buen rato, jugando, salpicándonos, o viendo quién aguantaba más la respiración abajo del agua. Cuando nos dimos cuenta que ya teníamos todos los dedos de las manos y los pies como pasas de uva, y nos empezaba a entrar un fresco, salimos. Volvimos hasta el parque, y ahí sí nos quedamos un rato, pero no abajo de un árbol, porque queríamos tomar sol para secarnos. Mientras seguimos charlando, y las mellizas empezaron a hablar de nuevo de los hijos del carpintero, cómo las pasaban a buscar para ir pasear y siempre les traían algún regalo, y entonces me acordé que yo les iba a contar lo de Juan, así que mientras ellas me seguían hablando yo empecé de nuevo a juntar valor, porque aunque estaba muy contenta al mismo tiempo tenía mucha vergüenza de decir lo que había pasado, no sé por qué, pero igual se los quería contar porque las cosas lindas se vuelven más lindas cuando se las contás a tus amigas. Al final me terminaron contando que tenían pensado darles ellas una sorpresa, cuando fueran a pasar esos días al campo, pero no me quisieron decir cuál iba a ser la sorpresa, que me iban a contar después, a la vuelta. Nos quedamos calladas, y cuando abrí la boca para contar lo de Juan, se sintió lejos, pero muy fuerte, una explosión. Las tres nos miramos, asustadas, y nos dimos cuenta que no lo habíamos imaginado, y en seguida sonó una explosión más, igual de fuerte, y otra, pero esta mucho más cerca, y entonces ya nos habíamos parado y estábamos asustadísimas. Las tres sabíamos lo mismo, pero a mí me daba miedo pensarlo. Hacía muchos meses que había aparecido el ejército invasor, y aunque las peleas fueron pocas y nuestro ejército resistía, fueron muy duras y terribles. Pasaba un tiempo entre pelea y pelea, y hacía mucho que no volvían y estábamos más tranquilos, pero ahora era la primera vez que llegaban los ruidos tan cerca, casi como si hubieran llegado a las casas.
Pegamos un salto cuando escuchamos un alboroto atrás nuestro, del bosquecito que había del otro lado del río, y ahí nomás salimos corriendo para las casas. Corrimos hasta llegar a los árboles donde empezaba el parque, y vimos que venían soldados, de ellos, espantosos, con esos uniformes de metal y esas armas raras y terribles que tantos desastres habían hecho. Nos separamos. Yo corrí hasta un arbusto grande y me metí adentro. Desde ahí miraba. Los soldados buscaban, con cara de perro; habían escuchado algo. Caminaron, uno pasó muy cerca de donde yo estaba, y tuve miedo de llorar o hacer algún ruido y que me viera. Pero no me vio. Siguieron caminando para el río, y yo estaba a punto de salir corriendo para el otro lado, pero de repente escuché un grito fuertísimo y cuando volví a mirar... ¡vi que los soldados habían encontrado a las gemelas! Se habían escondido juntas en un arbusto muy chico, y cuando pasaron las descubrieron en seguida. Los soldados se empezaron a reír a carcajadas y a hablar a los gritos en su idioma raro, mientras una de las gemelas gritaba y trataba de morderlos. No entendí nada, pero no estaban diciendo cosas lindas. Tuve mucho miedo por mis amigas, y ya estaba llorando cuando se escuchó ese ruido horrible, y la que gritaba y mordía se cayó como una piedra sobre el pasto. Cuando a la otra le pegaron en la cabeza y le empezaron a arrancar la ropa, me fui corriendo.
Lloraba por mis amigas, y porque tenía miedo, y porque no sabía para dónde ir. Cuando llegué a las primeras casas, ya se escuchaban los gritos por todos lados, y veía unas nubes de humo enormes subiendo más adelante. Corrí más fuerte, y tenía ganas de gritar y mucha bronca. Por atrás de una casa salieron unos soldados de ellos y me vieron. Gritaron algo, uno me corrió y llegó a agarrarme del pelo. Me tiró muy fuerte, me dolió muchísimo. Caí al suelo y el soldado se tiró encima mío, y entonces le mordí la nariz hasta hacerlo sangrar y le pegué una patada ahí donde más le duele. Me arrastré hasta salir de abajo suyo y me fui para adentro de la casa. Los otros soldados me seguían. Pude salir por el costado y meterme por otras casas hasta que los perdí. Entonces llegué a una habitación donde había dos personas en el suelo, un hombre y una mujer. Cuando me acerqué me di cuenta que estaban acostados arriba de un charco de sangre. Abrí la boca para gritar y una mano por atrás me la tapó. Empecé a dar golpes con los codos y a llorar, pero entonces escuché la voz de mi hermano que me decía que no grite, que nos iban a escuchar los soldados afuera. Me di vuelta, lo miré, él estaba todo sucio, tenía un ojo hinchado y sangre en la cara, y lo abracé llorando.
Salimos arrastrándonos por el suelo, sin hacer ruido. Me di cuenta de que mi hermano estaba muy lastimado porque se arrastraba con una pata en el aire y poniendo unas muecas horribles. Llegamos a escondernos atrás de un árbol grande justo cuando un grupo de soldados pasaba por la calle, arrastrando a don Gregorio, abuelo de Lucas y Martín, que había sido artesano hasta que sus manos se pusieron muy viejas. Ahora tenía las manos atadas a las espalda por una soga de la que tiraban, y los brazos doblados por atrás y por arriba de la cabeza y los hombros como salidos de lugar, y aullaba más fuerte que lo que yo nunca había escuchado. Mi hermano estaba furioso y por un momento tuve mucho miedo de que saliera de atrás del árbol y se fuera a pelear con esos soldados cerdos. Pero se quedó, y cuando ya no estaban más, nos levantamos y nos fuimos rápido para casa.
No nos cruzamos a nadie más. Los gritos se seguían escuchando, y las explosiones, y el humo, pero por ahí no quedaba nadie. Llegamos a la puerta de nuestra casa y escuchamos voces adentro. Mi hermano entró corriendo y yo atrás.
Ahí estaban, los soldados, los soldados cerdos. Mi papá estaba en el suelo, a un costado, con dos agüjeros enormes y rojos en el pecho y uno en un ojo que no estaba más. Mi mamá estaba en otro rincón, desnuda, boca abajo, con sangre en la espalda y en la cara. Había tres soldados encima de ella. Me quedé paralizada. Mi hermano gritó hasta quedarse ronco y corrió como pudo, con una pierna que se le doblaba para afuera, hasta donde estaban los soldados con mamá. Dos de ellos se levantaron, uno le pegó un golpe fuertísimo con la punta del arma y lo tiró al suelo. El otro salió. Volvió con una piedra enorme. La levantó por arriba de la cabeza, y la dejó caer sobre las rodillas de mi hermano. La volvió a levantar, y la tiró sobre su espalda. Después volvieron adonde estaba mamá con el otro soldado. Mi hermano tenía los ojos muy abiertos, miraba, y ya no gritaba. Cuando mamá dejó de gritar, se levantaron. El soldado de la piedra la volvió a levantar sobre mi hermano, y le aplastó la cabeza.
Después me vieron y empezaron a caminar para donde yo estaba...

Hoy nos levantaron cuando salió el sol. Hicimos una fila larga con todos los sobrevivientes, y empezamos a caminar. Nos dijeron que vamos a estar un buen rato caminando, que mejor juntemos fuerzas.


ESTAMPA DE LA EVANGELIZACIÓN DE LOS INDIOS KILMES LLEVADA A CABO POR LOS ESPAÑOLES, RELATADA POR LA PEQUEÑA ANA, DE DIEZ AÑOS, AL CURA PROTECTOR QUE LOS RECIBIÓ EN LA REDUCCIÓN DE LA SANTA CRUZ DE LOS INDIOS KILMES.

Este relato es una ficción. No fue una ficción la masacre llevada a cabo por los españoles sobre los pueblos originarios de América en general, y sobre los Quilmes en particular. Ni fue ficción su heróica resistencia, ni el exilio compulsivo de los sobrevivientes a la Reducción de la Santa Cruz de los Indios Kilmes (eufemismo con el que se nombraban los campos de concentración), lugar al que llegaron luego de una marcha forzada de 1200 kilómetros, desde Tucumán hasta la actual ciudad de Quilmes, adonde se los sometió a un lento extermenio a base de represión y miseria.

Juan Baio

Literaturra agradece a AGENCIA DE COMUNICACIÓN RODOLFO WALSH los boletines literarios No todo es verso.

12 octubre 2008

Construcción- chico Buarque

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Amou daquela vez como se fosse a última
Beijou sua mulher como se fosse a última
E cada filho seu como se fosse o único
E atravessou a rua com seu passo tímido
Subiu a construção como se fosse máquina
Ergueu no patamar quatro paredes sólidas
Tijolo com tijolo num desenho mágico
Seus olhos embotados de cimento e lágrima
Sentou pra descansar como se fosse sábado
Comeu feijão com arroz como se fosse um príncipe
Bebeu e soluçou como se fosse um náufrago
Dançou e gargalhou como se ouvisse música
E tropeçou no céu como se fosse um bêbado
E flutuou no ar como se fosse um pássaro
E se acabou no chão feito um pacote flácido
Agonizou no meio do passeio público
Morreu na contramão atrapalhando o tráfego

Amou daquela vez como se fosse o último
Beijou sua mulher como se fosse a única
E cada filho como se fosse o pródigo
E atravessou a rua com seu passo bêbado
Subiu a construção como se fosse sólido
Ergueu no patamar quatro paredes mágicas
Tijolo com tijolo num desenho lógico
Seus olhos embotados de cimento e tráfego
Sentou pra descansar como se fosse um príncipe
Comeu feijão com arroz como se fosse o máximo
Bebeu e soluçou como se fosse máquina
Dançou e gargalhou como se fosse o próximo
E tropeçou no céu como se ouvisse música
E flutuou no ar como se fosse sábado
E se acabou no chão feito um pacote tímido
Agonizou no meio do passeio náufrago
Morreu na contramão atrapalhando o público

Amou daquela vez como se fosse máquina
Beijou sua mulher como se fosse lógico
Ergueu no patamar quatro paredes flácidas
Sentou pra descansar como se fosse um pássaro
E flutuou no ar como se fosse um príncipe
E se acabou no chão feito um pacote bêbado
Morreu na contra-mão atrapalhando o sábado
Amó esa vez como si fuese la última
Besó a su mujer como si fuese la última
A cada hijo suyo como si fuese el único
Y atravesó la calle con su paso tímido
Subió a la construcción como si fuese una máquina
Levanto en el balcón cuatro paredes sólidas
Ladrillo por ladrillo en un diseño mágico
Sus ojos embotados de cemento y lágrima
Se sentó a descansar como si fuese sábado
Comió porotos con arroz como si fuese un príncipe
Bebió y sollozó como si fuese un naufrago
Bailó t tarareó como si hubiese música
Tropezó en el cielo como si fuese ebrio
Y flotó en el aire como si fuese un pájaro
Y terminó en el suelo como un paquete flácido
Agonizó en medio del paseo publico
Murió a contramano entorpeciendo el tráfico

Amó aquella vez como si fuese el último
Besó a su mujer como si fuese única
A cada hijo como si fuese el pródigo
Y atravesó la calle con su paso ebrio
Subió a la construcción como si fuese solidó
Levantó en el balcón cuatro paredes mágicas
Ladrillo por ladrillo en un diseño lógico
Sus ojos embotados de cemento y fuego
Se sentó a descansar como si fuese un príncipe
Comió porotos con arroz como su fuese lo máximo
Bebió y sollozó como si fuese máquina
Bailó y tarareo como si fuese próximo
Y tropezó en el cielo como si hubiese música
Y flotó en el aire como si fuese sábado
Y terminó en el suelo como si fuese tímido
Agonizó en medio del paseo naufrago
Murió a contramano entorpeciendo el público

Amo esa vez como si fuese máquina
Besó a su mujer como si fuese lógico
Levantó en el balcón cuatro paredes flácidas
Se sentó para descansar como si fuese pájaro
Y flotó en el aire como si fuese príncipe
Y terminó en el suelo echo un paquete ebrio
Murió en contramano entorpeciendo el trafico

Versión castellana para Literaturra de Santiago Osdrasnky

06 octubre 2008

¡Que la tele no me mire!

Algunas personas en las tardes de domingo se aburren o se ponen un poco melancólicas. Pero hay que tener cuidado, no vaya a ser cosa que por pasar el rato de algún modo les suceda lo que a Darío, el del poema de Osvaldo Ulloa, y terminen jugados por las máquinas o, como dice Galeano, mirados por el televisor, o programados por la computadora.

Para que el goce sea legítimo, no pasivo, y nos ponga en el rol de lectores críticos (únicos lectores capaces de disfrutar), No Todo Es Verso manda hoy estas cinco joyitas.

"…Decir desierto es decir, Dejará de serlo cuando estemos allá…"
José Saramago (de El evangelio según Jsucristo)


El supernintendo juega al Darío

o Cuando el objeto se convierte en sujeto

En la primera etapa el Supernintendo

tiene que hacer que el Darío

conecte los cables a la tv.

Pasada esta etapa el Supernintendo

logra que el Darío se siente en el sillón

y abra como un par de huevos fritos los ojos

mientras toma en sus manos los controles.

Ahora es la etapa de las interjecciones

oh! ah! uf! bien! superbién! lo logré!

mientras el Supernintendo pasa esa etapa

comienza la de los saltitos en el sillón

cada saltito vale 100 puntos alcanza un total de 10.000.

Luego pasa a la etapa del vaso de Coca-Cola

el Supernintendo tiene que conseguir se lo tome todo

y ahora en las etapas finales logra que no piense

en nada que no sienta más que la excitación

que no desee nada más que apretar y apretar los controles.

Al final de la tarde el Supernintendo se cansa

y deja tirado al Darío sobre el sillón.

Osvaldo Ulloa

Desentono


Seré de todos los colores menos del rojo, ese maldito chillón explosivo.

No acepta la suavidad del celeste, la austeridad mojada del gris, ni siquiera la soberbia magnánima del amarillo, que al ser al menos fuerte se deja tocar y ver.

Pero no, él hiere, maldito quisquilloso, malcriado histérico.

Un poco de mamá blanco nomás, y ya puede ser blando como un beso de boca nueva, o del profundo, insondable, majestuoso azul, y recapacitaría en el sano delirio del violeta, emborrachándose en remolinos hasta el día después, el marrón, la náusea, resaca de tantas vueltas.

Pero no, insiste en ser la incandescencia que descose toda la imagen, que hace sangrar las armonías, que exige ufana toda la atención para sí.

Que sea el negro pues, severo verdugo el que lo castigue, invadiéndolo, dominándolo, apagándolo, amordazando todo su ardor vital y detonante, que hace sentir a cada instante que otro mundo brotará de él como en un agónico vómito de energía; que le enseñe de una vez a respetar a su familia y a los ojos, que no alardee tanto de sus aires de contraste, que al fin deje a los demás hacer su danza en paz sobre el escenario, que la reanuden después de este desmánico "intermezzo"; que lo agote, que lo ahogue en una lúgubre nota de caverna que se va hundiendo en la ceniza del incuestionable volcán.

Ya los que se han quedado parados mirándolo con la envidia atragantada aún en la incomprensión, con sus parlamentitos en la mano aguardando tímidamente,

el exquisito ámbar, que estaba seguro de ser el asombro de la velada,

el grotesco verde mostaza, que había estado tanto tiempo para aprenderse sus seguramente disonantes palabras, condescendidas por los demás,

el áureo oro, tres veces campeón, erguido en su trono de sí mismo, lamido por todos los adulantes hermanitos menores que no comprenden aún, que sólo se encandilan,

el gracioso naranja, "el tío" naranja, con sus chistes nuevos y fresquitos arrugándose entre los puños iracundos, mascullando entre dientes "sangre de mi sangre…",

(el místico índigo como una excepción, imperturbable con su aire ausente como siempre, la envidia del oro y del rojo también, tal vez por eso haya hecho todo esto –piensa el malicioso oro – para intentar inútilmente hacer decir una sílaba al índigo contra él, vanidoso exasperante)

el joven y moderno cromo, que se comenta en voz baja que es el plateado que se estuvo arreglando todo el año, metamorfoseándose y cambiándose el nombre para quitarse los años (y tal vez poder competirle por una vez de igual a igual al oro su trono de oro, cómo ansía el trono dorado),

la nena loca, otra rebelde sin causa, fucsia, que quiere ser el deseo de los fornidos cromados, con sus dos colitas en el pelo, la nena,

su amiga del alma y mutuamente competidora secreta, lila, sabiéndose más linda y por eso alabándola tranquila, segura de sí misma,

(la otra excepción, el transparente, resignadamente considerado loco por todos salvo por el índigo –y, casualmente, el rojo – hablando sin que lo escuchen, gesticulando de todas las formas posibles sin que nadie pueda entender lo que está queriendo decir)

el verde paz, amante del canto soprano del amarillo con arreglos y base en fa menor del marrón y la danza solista del celeste,

ya todos ellos han formado un vengativo círculo que se va cerrando de a sigilosos, resonantes pasos, sobre el bribón que se sigue proclamando a sí mismo (si le entiendo bien) como alma y puente, que pretende destruir lo acordado por todos y ya preparado y dispuesto alegremente, lo que se ha hecho siempre y todos gustan de repetir, con palabras incendiarias, paroxísticas, convulsas, desesperadas, como si fuera el último día del mundo, por favor, a qué tanto escándalo.

Si me preguntan, nada diré.

Por supuesto que no votaré por él.

Sí, me parece mejor, mucho mejor, que lo agarren así entre todos y lo calmen, y claro, si no se calma que lo re-priman, que lo disuelvan,

que ni se mueva papá negro, con sus graves cejas y su garganta como atorando una sentencia que mejor si no dice, sí, que ni se gaste,

mejor si lo hacen los hermanos, para que después no anden diciendo que hay autoritarismo.

Ernesto Alaimo


Los sueños que no quise

Este poema, fue escrito en el exilio en Venezuela, Mario, tenía 19 años para el golpe militar de Pinochet. Dice así:

Nos cortaron el tiempo,

me dejaron chavado

en mis 19

con el corazón girando

y

una aguja

sacando notas de Adamo

se perdió en el camino y me vi envuelto

en una cárcel

de paralelos y meridianos

recorriendo

los sueños que no quise.

Mario Palestro C.

Postales de Paola

Sin desmerecerte, le entrego tus cartas credenciales

al olvido para que seas vos quien mejor me represente

en el territorio de lo que no ha sido.

No huyo ni dejo tu recuerdo a la deriva, el destino

vestido de agenciero esotérico sabe que lo peor que

puede pasar es que te acerques a mis poesías; mientras

que yo, en esta hora de liberación, siento que si bien

aprendí mucho, ya no tengo ganas de salar las heridas.

Si tus particularidades y las mías saltan a la vista

en cualquier planeta, responde a que el centro del

universo donde nos deseamos fue la pasión y el que

hayamos sido tenaces con los besos que nos dimos.

Quizá el error más severo fue pretender apropiarse

de un amor que a esa edad se antojaba escurridizo, y

sobre aquella falacia construir el nido.

Hoy que ni la mezquinad tiene sentido, el tiempo de

nuevo cobra el poder que le otorga ser el factor

preponderante, que a la larga o a la corta, condiciona

al olvido.

Sin desmerecerme, vas a dejar que el temporal cubra

mi recuerdo de hojas otoñales hasta que yo desaparezca

de tu memoria; y deje de ser la estampilla obligatoria

adherida en las postales que me envías desde el

territorio de lo que no ha sido.

Sebastián Gianetti


Al pueblo guaraní

¡ Oigan al quebracho añoso

altar donde se cuela la luna ,

al ritmo de tambores y flautas!

¡Oigan a sus ramas

escribiendo en el aire

el amor a la tierra ,

y las heridas sufridas

por la piel guaraní!

¡Oigan a sus hojas

bendiciendo a la arcilla

que florecen en tus manos

pueblo guaraní!

Stella Maris Taboro


LITERATURRA Agradece a AGENCIA WALSH

03 octubre 2008

Fernando Pessoa - Autopsicografia


Fernando Pessoa
-Portugal 1888-1935

Autopsicografia





O poeta é um fingidor.

Finge tão completamente

Que chega a fingir que é dor

A dor que deveras sente.


E os que lêem o que escreve,

Na dor lida sentem bem,

Não as duas que ele teve,

Mas só a que eles não têm.


E assim nas calhas de roda

Gira, a entreter a razão,

Esse comboio de corda

Que se chama coração.
El poeta es un fingidor.

Finge tan completamente

Que hasta finge el dolor

El dolor que de veras siente.

y los que leen lo que escribe,

en el dolor leído sienten

No los dos que el poeta tuvo,

Solo el que ello no tienen.


Y así por los carriles rueda

Para distraer la razón,

Ese tren a cuerda

que se llama corazón.

Versión castellana, Santiago Osdranky para

Literaturra


29 septiembre 2008

Ciorán

toda palabra es una palabra de más
dijiste
y mostraste el espacio intersticial del lenguaje
el adentro
de todo decir

Carlos Dariel

Mate, lluvia y poesía- - -ENCUENTRO ARTÍSTICO 2009

Boletín literario de Agencia Walsh
Acá, en Buenos Aires, nos está lloviendo desde la mañana. Muchos lectores, en otros pagos, deben estar disfrutando del sol. Pero la primavera ha llegado para todos, y por suerte tenemos compañeros y compañeras que nos regalan su poesía para que lo tengamos presente.


Con musiquita de agua sobre los cristales o con reflejos dorados de sol poniente en este ya casi ocaso dominguero: un buen mate y unos buenos poemas para compartir.

"Mis venas no terminan en mí, sino en la sangre unánime de los que luchan por la vida, el amor, las cosas, el paisaje y el pan, la poesía de todos."

Roque Dalton (poeta salvadoreño)
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ENCUENTRO ARTÍSTICO 2009

La Biblioteca Popular de San Marcos Sierras, el grupo literario Los del Fondo y la sección No Todo Es Verso de la agencia de noticias Rodolfo Walsh se proponen la realización del segundo encuentro artístico en San Marcos Sierras.

Como la primera vez, "la idea que nos mueve es la de reunir en un evento de nivel nacional a todos los artistas que vean al arte como un motivo de unión y de lucha; de expresión y creación de ideas liberadoras. Proponemos un arte revolucionario, con voluntad de oponerse al elitismo, al perfeccionismo y a la competencia. Un arte fraternal, vehículo de la alegría y del placer para quienes lo producen y para quienes lo reciben. Un arte cuyo principal objetivo sea el de unirnos, el de mostrar lo que nos gusta hacer, el de conocernos y reconocernos, el de ejercitar una actividad artística integrada al hacer cotidiano."

Hoy volvemos a convocar a compañeros artistas que compartan estas ideas, y que consideren, como nosotros, al arte como una herramienta fundamental para el trabajo de construcción. Y como un arma insoslayable en el terreno de la lucha ideológica.

Los seres humanos nos debemos charlas, intercambios, miradas… ¡y tantas otras cosas!

Quizá podamos ir encontrando algunas en San Marcos Sierras este verano para luego expandirlas por todos los lugares a los que volvamos. Ojalá un poco cambiados y muy fortalecidos.

El encuentro tendrá lugar los días 28, 29, 30 y 31 de enero.

Los invitamos a comunicarse a encuentroartistico@gmail.com para informarse o para inscribirse.

Biblioteca Popular de San Marcos Sierras (San Marcos Sierras, pcia de Córdoba)

Grupo literario Los del Fondo (Villa Zagala, pcia de Bs. As.)

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Oración.

Tiento a ciegas la luz,
rogándole al reloj una tregua ungida en sudor,
que desplaza el tiempo como la sangre
entre el cristal litúrgico y la música de las moscas

Entrando a saco en el laberinto de las astillas
gimiendo por la lascivia esmalte de tu rostro,
cayendo atravesada en el gran vértigo apéndice
donde nunca amanece.

Los invidentes hurgaron entre mis grietas
de mármol epidérmico que me cierran la boca,
con fragancia a madera y papiro, me enfrento
a la cicatriz invertida de un pasado no escogido.

Solamente la luz de tus ojos prenatales
y el desnudo neutro de tu boca violácea
insinúa el erotismo de la cremallera
que abre tu piel como quien abre una herida

Escrito en el agua de algún timbre, habita:
los astros no se alinean a nuestro favor…

y ya no me queda sitio sino tiempo…

Ana Paciello


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"Yo necesito que me des tu mano"
Para poder transitar en este mundo,
donde he perdido un gran tesoro,
donde tú también tienes uno.
Yo necesito que me des tu mano,
para que puedas conservar el tuyo,
aquí, en este mundo,
para que no se repita esta pérdida,
para que de una vez por todas,
los sordos oigan nuestro reclamo,
los ciegos vean nuestro dolor,
para que esta lucha no sea en vano.
Yo necesito que me des tu mano,
para que se haga justicia,
para que haya memoria,
para que la verdad no sea acallada,
para lograr un mundo mejor donde vivir.
Yo necesito que me des tu mano,
para que el futuro siga siendo futuro,
y crezca en un país digno,
para que tu hijo no forme parte del pasado,
para que tu hijo no sea para ti un dulce recuerdo.
Yo necesito que me des tu mano,
para que nadie mate a nuestros seres amados,
para hacer una fuerte cadena contra la impunidad y la corrupción.
Yo necesito que me des tu mano.

Graciela Mónica Peloso

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A su señoría

El hombre

Se sienta

Al borde tímido

De la tarde

Toda suya

Acotada eso si

Con comas y paréntesis

Con bronces herrumbrados

Con sombras alargadas


Y cosas así que ni apalabrar valdría

El hombre

Como un caballo montado en si mismo

Galopa el cielo

Que lo vio parirse

Y la luna manchada

Curiosa de sonámbulos


El hombre

Sacándose alrededores, vecindades, opinadores

Digo

Sacudiéndolos de las entrañas

Para envejecer estrellas a su manera

Entonces

Desagradado

De los vientos que vuelan hojas

Ahuyenta digo, decidido, convencido, seguro

A su señoría

Obscura luz

Con pasaje y citatorio en la mano

Relincha

Corcel embravecido

Alas de cóndor

Planea

Con su sonrisa estallando fuego

Burlón esquiva su señoría

A ras de la vida

Y

La colma

De futuro


Oscar Polzonetti


Acróstico siempre así


Sabes crear alegría

Irradiar los corazones

Empaparlos de ilusiones

Mostrarte con melodía

Pregonando tu valía

Recordándome el espino.

Eres la ayuda al destino

Ahora será fecundo

Sembraremos todo el mundo

Imitando tu camino.

José Pómez


A la deriva

Puedo ver y vislumbrar

el entorno que me rodea.

La verdad es cruel, amarga,

todo ha quedado en ruinas,

da tristeza, quebranto, soledad..

Tantos hechos ocurridos,

sin un motivo seguro

sin fundamentos, con trampas,

el hombre en su ambición,

no piensa más que en si mismo.

La razón no tiene fuerzas,

la cordura es puro sueño..

Los sentimientos no cuentan,

cada cual busca lo suyo,

sin importarle su hermano.

La verdad es del más fuerte,

van quedando en el camino,

los sueños ya destrozados,

de todo aquel que ha querido ,

la igualdad y la justicia…

Las vidas que se han perdido,

nada más por ambiciones,

como si lo material fuera,

el sentido verdadero

los valores ya no cuentan..

Ni siquiera un pestañeo

de nuestros ojos en llanto,

por tantas aberraciones,

hacia donde iremos,

no lo sabemos…

Estamos en el borde,

de un precipicio,

y a la deriva,

nos quedaremos…

Julia Bugallo


Mi Argentina, mi pena

Allí está ellos,

los impunes, incoherentes

justificados sin razón,

cargados de violencia,

violencia que llaman fuerza,

con la ambición que llaman de lucha,

amparados en la justicia ciega ,

en la política clientelista

en los curas de la dictadura

en los periodistas fascistas

en la soja, venenosa.

Gauchos, patriotas, se dicen,

alzan sus banderas,

adorando a sus dioses:

Cargill, Monsanto, Groupactel,

pules, capitalistas, multinacionales,

les damos de comer al pueblo,

dicen, gritan mientras

se pudren y se tiran a su paso

toneladas de alimentos,

ante la mirada de los pobres,

sin justicia, sinsustento,

son los dueños, de la ruta,

de tu vida, y del trabajo ajeno,

son los dueños de la tierra,

que siembran para una patria extranjera,

son los dueños de la verdad,

de la dignidad alquilada

de la clase rentada ,

del trabajo en negro,

la explotación de los peones

y la evasión de impuestos,

de las camionetas nuevas,

los únicos que al parecer

que hacen girar la rueda,

Entonces me pregunto?

¡Qué hacemos vos y yo?

Cortamos la calle

para pedir un poco de sueldo?

¡Cortar la ruta es un delito dijo

el ex coronel, López

y a palos y balazos

mandó a desalojar la ruta

pero claro, allí no había patrones,

los que estaban eran obreros

peones de otros gauchos, empresariados,

¡Hay que mantener la paz social dijo Sobich

y mandó a matar a Carlos Fuentealba,

pero claro los que estaban eran docentes.


¡Por la reforma agraria gritó entre gallos

De Angeli,

pero no nombró a los campesinos,

de Santiago del Estero,

¡Los productores están unidos gritaron todos

pero nadie habló de los productores de ajo,

reprimidos en Mendoza

¡Por la coparticipación para el interior

dijeron los Saa,

la que no dan ellos en su provincia?

¡Hasta la victoria compañeros!

gritó un integrante de las entidades rurales

en una manifestación, ante los medios nacionales

y… pensé en el Che,

y sentí vergüenza ajena,

allí están ellos,

los dueños de las tierras,

que dan forma a mi patria,

mi patria cautiva

mi país usurpado,

mi celeste y blanca, mi bandera

que cualquier mano manosea,

mi Argentina, con su gente sin pertenencias,

mi Argentina, mi pena.

Sandra Ponzio



Hiroshima y Nagasaki


1 El Dios en su guarida

En un apartado rincón,
una guarida, una gloria,
una oficina ovalada
hombres en su oficio de ángeles
proponen la solución de volver al polvo
y el dios de turno en la casa
toma la imperial decisión.
Otros hombres
en su oficio de demonios menores
llevan el mensaje,
el castigo,
la vergüenza.
En un principio
fueron dos círculos en un mapa,
dibujados por la mano que trazó
un destino de fuego azul.
Hágase dijeron.
luego la fiebre del sigilo,
el cálculo y la premura.
Con las sinrazones de la guerra
se justifican los dioses.
En la afiebrada tranquilidad
de su potestad
el dios guardó los mapas,
ordenó papeles
habló de nuevos proyectos,
pasó la tarde en el cine,

mientras doce horas hacia el nuevo día,
cuando era entrada la mañana,
el gran pájaro de acero
dejaba caer su huevo gordo.
Tanto poder y canallada
para tan poca conciencia.
A tres horas del infierno
sus querubines
le dieron la noticia que él ya sabía:
La foto lo muestra sonriente.

2 Los pájaros en Hiroshima


De Hiroshima salían las golondrinas
que anunciaban el verano
en todo el mundo,
ya no tendrán donde volver.
A la ocho quince de una mañana
como todas,
con sol, con nubes
con pájaros cantando,
con niños en la escuela.
Una mañana
como ninguna
con murmullos y silencios,
con un aire de presagios,
con repentina calma,
del cielo vino un ruido de motor solitario,
un fogonazo azul
de entrada a los infiernos
y un viento de mil caballos de fuerza,
luego nada.
Tres círculos de muerte
dejó la muerte.
Los que murieron
antes de saber que la muerte había llegado
en un avión sin importancia.
Los que murieron
con la visión de carbón y ceniza
y en sus cuerpos la brasa ardiente del uranio.
Los que sobrevivieron
muriendo cada día hasta morir
sin otro recuerdo que ese instante.
La fuerza del odio
estampó en la pared la sombra de una persona
que sonrió por última vez
cuando vio correr dos niños tras una mariposa.
De la ceniza y el dolor,
de la herida abierta,
de la noche del olvido
la ciudad se fue restableciendo.
Los nuevos dioses de occidente
dijeron que todo había sido un mal sueño.
Hoy muchos no saben
que los pájaros de Hiroshima

tardaron dos eternidades en volver.

3 Amanece en Nagasaki

Son las ocho de la mañana,
cuarenta y cinco minutos pasados,
el tiempo se detiene,
una explosión
que en un segundo
calienta el aire a cuatro mil grados.
Ya pasó una eternidad,
un nuevo segundo aún no termina de pasar
y vientos de rencor han arrasado
lo que hace un instante era la ciudad.
Nadie recordará por que lado salió el sol ese día,
pues ese día todo era sol quemante
y fuego de caldera
y humo en los ojos
y cenizas donde un instante la vida
y viento como lenguas de fuego
y cuerpos en tierra
y lamentos.
En menos tiempo que un segundo
el río, se detuvo,
entre gritos que no se pronunciaron
y golpes de cosas caídas que no se escucharon,
se estremecieron sus aguas
y siguió su curso
con la pesada carga
de cuerpos quemados.
De aquel ayer al hoy
pasaron los años,
creció la vida,
el amor retornó a los parques
y allá,
los mismo de aquel entonces,
hoy con otros rostros
enfrentan la cuenta regresiva.
Desde Nagasaki
se escuchan,
a las ocho y cuarenta y cinco de la mañana,
las voces de vida.
Sesenta y cinco años después,
en la oficina oval,
sólo timbres de alarma
y los estrépitos que anuncian la caída.

Tito Alvarado


Literaturra agradece a AGENCIA DE COMUNICACION RODOLFO WALSH los boletinses literarios

28 julio 2008

No Todo Es Verso está en San Marcos Sierras

Con aroma a cedrón y música de río

No Todo Es Verso está en San Marcos Sierras, colaborando en la preparación del Segundo Encuentro Artístico, que tendrá lugar a principios del 2009.

Y los compañeros de aquí, que además de recibirnos con la calidez que los caracteriza, trabajar (en la feria artesanal, en la biblioteca popular, en la cooperativa de artesanos o en tantos otros lugares), llevarnos a recorrer paisajes maravillosos, reciclar plásticos y papeles, pelearse con las mineras, cocinar como los dioses, sonreír y contagiar ganas, suelen hacer literatura, nos regalan hoy este boletín con aroma a cedrón y musiquita de agua que corre entre las piedras.

Que lo disfruten.


Dos pesos

Todo era dos: dos amores, dos gatos, dos perros, dos casas, todo en su vida era dos. Decidirse era dos veces complicado.

Pero él era eficiente; con gestos que transmitían sus valores, y con la frente alta, llegó a distintos puntos de la política. La sociedad lo apoyaba y lo condujo a los caminos de la dirigencia. Claro, todo seguía siendo dos: dos secretarias, dos conserjes, dos chóferes, dos coches… Y vinieron los tiempos de pizza y champaña, de fiestas, y su vida era lo que jamás había pensado en épocas de valores austeros y nobles; le parecía un recuerdo casi infantil.

Un día se despertó entre sus dos camas, sus dos amores, y con una sola y única idea estupenda y doblemente brillante y única para el país y se dijo en voz alta: "Todo por dos pesos".

Y el país, recibió al todo por dos pesos con alegría, fiestas, globos de colores y papel picado. En las grandes capitales, pueblos, ciudades y en cada cuadra había un todo por dos pesos. Lo aclamaban. Se sentía logrado, él estaba feliz; ya no tenía dudas: las había expresado, exteriorizado y su ambigüedad crónica ya no existía.

La dualidad estaba entonces en otro lado. Todos los ciudadanos del país decían "Todo por dos pesos". Lo aclamaban y lo buscaban. Además, se iban embebiendo de lo falso, de lo mediocre y empezaron a no discernir. Porque claro, como todo era dos, y los dos no eran nada, se iban vaciando hasta quedar sólo uno por… que no sabían por qué…

Y después llegaron otros tiempos, cambios, y los todos por dos pesos desaparecieron como si nunca hubieran existido. Pero existían en la mente de cada habitante. Y él, solo, sin su dualidad, ni confusión, quedó perplejo ante el fenómeno y claro, en ese vaivén de la vida, a veces no tiene ni dos pesos partidos por la mitad.

Moira Weiland


Por suerte, por desgracia

Una persona viajaba en avión.

Por desgracia se resbaló, cayó.

Por suerte, tenía un paracaídas.

Por desgracia, este no funcionó.

Por suerte, allá abajo, una montaña de pasto.

Por desgracia, en ella sobresalía una horquilla.

Por suerte, la persona cayó lejos de la horquilla.

Por desgracia, apareció cerca de la pila de pasto.

José Luis D'Amato


Leyes terrestres

Petete Estevez ve decrecer el ente en el este; es el semestre que fenece. Entre el verde debe querer verse, teme perderse.

Semele se mece en el éter, ¿debe meterse? ¡Espere, Estevez! Se desprende del rebenque, descree del éter, merece entender: es que perder el temer perderse en el verde, le pertenece, ¡debe entretenerle! De repente cree ver, es Deméter que le precede, terrestre; pretende que Petete le penetre. ¡Entre Estevez!

El ser depende de Deméter: en tres veces tres mese, emerge, ¡se le ve el ene! ¡Es nene! Se mece, bebe leche, crece, lee, ve, cree, perece. ¡Qué de leyes terrestres debe de tener Deméter!

Eduardo Marcuzzi


La vida

Un camino rodeado de luz

que cruza el infinito en llamas

para lograr que todos los humanos

conozcan la paz en este mundo.

Una mancha roja en la pared

estallidos fuertes y ruidos de armas

son los que se quitan la vida

defendiendo un mundo en tinieblas.

La vida depende de un hilo

que si se corta cambia el futuro

tengamos amor y cuidemos la Tierra

que la juventud quiere disfrutar.

Copihue (Delfín Barraza)


Los protocolos de las mujeres

Miguel creía que su fama de paranoico se debía a la persecución de que era objeto por parte de todas las mujeres del universo, que habían jurado no hacer nunca el amor con él. Para probar este siniestro propósito de la raza femenina, daba su virginidad, a los 40 años, como argumento central e irrefutable. Había hecho –decía- pruebas empíricas en muchos barrios y países. Se acercaba a una mujer (de cualquier edad o condición) y proponía:

-- Señorita ¿querría Ud. Acostarse y hacer el amor conmigo en un establecimiento de precio módico pero de inobjetable higiene?

Miguel aquí siempre recalcaba que hablaba con absoluto respeto, que no las tuteaba y que no había motivo alguno para la ofensa.

- Sin embargo me vengo sin debutar.

El otro intentó reflexionar.

-A lo mejor no debería decir lo del precio módico del hotel.

Es que quiero que sepan que me conformo con lo que ellas puedan pagar.


Juan Grinberg

Grito

Hay un niño

gigante de dolor

colgado a tu ombligo

con un ala

aferra la luz

La esperanza

es una guerra

perdida

de antemano

Una mariposa

asoma

a sus ojeras

y vuela...

Laura Laulhe


Literaturra agradece los boletínes No todo es Verso a: AGENCIA DE COMUNICACION RODOLFO WALSH

11 julio 2008

A los treinta mil

Después de un par de semanas de abandono, los compañeros de Agencia Walsh. nos vuelven a enviar otro boletín No Todo es Verso.

La enseñanza se fotografía
A Fuentealba


volvía de lejos cuando una pálida ruta ardió enceguecida,
un silencio arrollador desgarró a la multitud.
miradas amontonadas en un rincón, con rasgos tenues
y un soplido cargando en las venas el estallido revelador.
repentinamente, un proyectil violento busca el blanco,
fracturando el cráneo de una cabeza educadora.
de corrido, la muerte irreversible bebiendo la sangre humana.
los huesos se empaparon de fría indignación
y en lo abstracto, una pancarta que dice incesantemente
"la enseñanza se fotografía"
el barullo impotente de un día agitado
se desdibuja en el viento y derrocha melancolía.
retorna de lejos ese grito constante y latente
que en cada oído lúcido susurra su reclamo,
retorna la fuerza solemne de todos los cuerpos
proclamando trascendencia.


Luciana Langone


A los treinta mil compañeros desaparecidos

Argentina, 1976

He visto los hombres trepar a la sombra

tensando los arneses aún dormidos

y marchar unidos en el esfuerzo bestial

hasta montar el sol sobre la tierra.

Entonces salían de todas partes los niños y las madres

y luego los mercados llenaban las veredas

de silbos y manzanas.

La alegría de las gestas domésticas

coronadas por la dignidad del almuerzo!

He visto largas caravanas de obreros en el alba

marchar hacia el metal de la sirena.

Ágiles bicicletas con la vianda,

la radio colgando del manubrio.

Hasta que el estrépito de ráfaga

de cañón maldito

de horrorosa muerte

abrió un boquete en cada casa y entró la niebla negra.

Todo se retorció como un pez en la arena,

hasta ser tragado por el miedo.

Desapareció la fábrica.

También el hombre.

Y los hijos, y los mercados con silbo, y las radios

que no fueron sino un espejo del infierno roto a veces.

La Universidad de Luján fue clausurada.

Encadenaron la luz en los sangrientos sótanos,

persiguieron los brotes del canto asesinado.

El abrazo fue un código secreto

la patria un dolor ahogado bajo la tortura.

y el sol deseo apenas musitado

entre los nombres de los que ya no estaban.

Gabriel Impaglione

Duerme

Los ojos se me abrieron solos, quizá estimulados por tu belleza.

Dormías con una sonrisa de paz en los labios, como si nunca hubieras sufrido.

Había desaparecido de tu rostro aquel rictus tan tenso de preocupación con el que penetraste en mi puerta el último sábado El mismo rictus de aquel otro sábado 11 de septiembre en que nos conocimos…

Estaba muerta tu angustia por tantos disparos de amor. La sucesión infinita de orgasmos arrancó de tu cuerpo y de tu alma toda forma de amargura.

Te contemplé larga y tendida, y me sonreí también, al ver dibujado un mechón de pelo sobre tu mejilla. ¡Si hasta el desorden de tu imagen se veía armónico, reforzando tu erotismo!

Ricardo Arjona era un rumor de fondo. Se sumó a la fiesta con ternura. Cantaba "Duerme"

Fernando Armas


Ellas que son y se hacen

Ellas son un rompecabezas de la vida.

Se las rompieron

y se volvieron a armar.

Qué lindas miradas tienen.

Qué bellos pies.

El silencio cuando es cuchillo

es una mugre húmeda

que enluta las almas.

Qué lindas manos tienen.

Qué bello reír.

La voz que canta hondo

canta lejos palabras

que sacuden la piel.

Qué lindas mañas tienen.

Qué bello amor.

Ellas son la miel pura

que va detrás del oso

para empacharlo por glotón.

Qué lindas piernas tienen.

Qué bello surcar.

Más allá

hay un manantial

donde van a juntarse a baldes

para traerse poquito a poco

y regar los tiempos

en los que vienen llegando.

Ellas que son y se hacen,

son y se hacen así.

Qué lindas muertes tienen.

Qué bello andar.

Alejandro Haddad

Maestro, poeta y luchador social

Había una vez
un gran maestro, poeta y luchador social.
Todos decían que era de una clase rara,
incluso que su especie
estaba en extinción.

Con sus manos limpias
moldeaba la arcilla humana
por un futuro mejor.
Su canto
era su única carta de presentación.
Un amanecer de frío otoñal,
sus colegas,
sus alumnos y padres de familia,
discípulos todos de él
lo homenajearon y ovacionaron
por sus sabias enseñanzas.
Fue tan aplaudido
que él se sintió inmensamente feliz,
pero nunca perdió su humildad.

Seguidamente
este maestro, poeta y luchador social
con el poemario en mano alta
comenzó a declamar
sus versos de viento y fuego.
Atónitos escuchaban todos
con ojos casi brillosos
como aureola mágica
de un nuevo amanecer.
La manera
como el auditorio
pletórico escuchaba
era inenarrable.

Había un silencio infinito,
sólo se escuchaba la voz potente
del maestro, poeta y luchador social.
Verso tras verso,
una estrofa y otra,
prosa tras prosa...

Sus palabras parecían tener aroma
de rosas, de geranios y claveles,
todos bermejos encendidos de rubí.
Sus poemas, unos cortos, otros extensos,
eran directos pero muy sencillos.

El poeta gustó tanto,
que el auditorio atiborrado
gozoso lo aceptó.
Cuando estaba en la mitad
de lo mejor de su oratoria,
y cuando el auditorio se encontraba
en lo más alto de su limbo gozoso,
el poeta calló,
sus ojos se oscurecían, se humedecieron.
Se le nublaban por las desgarradoras metáforas,
pero también inmensamente esperanzadoras.
El maestro, poeta y luchador social
respiró hondo y volvió en sí,
sin dejarse vencer por el martirio,
siguió declamando con la fuerza
de un implacable gladiador.
Los ojos del auditorio brillaban
como un inmenso rocío
que llegaba al corazón.
Era el mejor momento de la poesía.

Cuando el maestro, poeta y luchador social
como puma en alto
apoyado en el oratorio
inclinando su cabeza
para rematar su última metáfora,
del fondo se escuchó,
una soterrada y destemplada voz,
de aquellos que nunca faltan,
que amparado en la oscuridad,
provocadoramente gritó:

¡¿Por qué tú poesía es triste?!
¡Eres un resentido social!
¡Eres un renegado!
El maestro, poeta y luchador social,
calló.

El auditorio también se sorprendió,
y cuando todo parecía acabar...
con esas fuerzas
que solamente está en los
que tienen una inagotable reserva moral,
inesperadamente sucedió.
El maestro, poeta y luchador social,
como si nada hubiese ocurrido,
Sin hacer caso a tamaña provocación
levantó su cabeza, siguió y avanzó.

El auditorio atiborrado,
impresionado y con más adhesión
siguió escuchando la hermosa poesía
del maestro, poeta y luchador social.
Que se entregaba con toda su energía,
con lo mejor de su oratoria
hasta nuevamente hacer gozar
de la palabra, convertida en rayo.
Pero el maestro, poeta y luchador social,
con voz entrecortada
por el mustio sable de la injusticia,
momentáneamente paró,
no podía más...
Todos lo miraron
vestido de luces y de hialino transparente
cuando iba a callar...
sacó fuerzas...
iba a parar...
pero siguió.
El auditorio
cabía en su asombro,
algo tenía que suceder,
escuchaban su voz esperanzadora
y él los miraba a todos muy tiernamente.

Y desafiante dijo:
¡Sí, mi poesía es triste!
¡¿Y qué?!
Porque la realidad,
ahora es triste
y el artista popular tiene que reflejar,
no solamente eso, sino el nuevo amanecer.
de un pueblo
que inexorablemente se levantará
para desafiar a los monstruos
de la clase dominante.

La respiración del público se paralizó,
ninguna estrofa fue olvidada,
todos los versos, toda la prosa fue terminada
y al concluir el recital
lo hizo tan bien
que el auditorio rompió el silencio
para tornarse bullente
por el ímpetu del maestro, poeta y luchador social.

Así, el educador, vate popular,
poeta marginal y militante popular,
alcanzó la gloria, arañó el cielo,
su nombre corre por todo el arenal,
y su compañía son la luna, el viento,
la neblina, las esteras, los niños y
el alma matinal de la gente de bien.
El maestro, poeta y luchador social
es el nuevo símbolo del hombre nuevo
y de un mañana mejor

Jimmy Calla Colana

AGENCIA DE COMUNICACION RODOLFO WALSH

Literaturra

05 julio 2008

Literaturra participa en BuscArte, buscador temático.

Literaturra participa en BuscArte, un buscador temático, especializado en actores, músicos, pintores, fotógrafos, escritores y artistas en general, también en recursos para los mismos.
Está basado en el motor de búsqueda de google y configurado para que encuentres específicamente lo que buscas.
BuscArte busca en toda la red pero con acento en páginas de artistas.

25 junio 2008

Carlos Dariel, uno de los ideologos de Literaturra en la tele

Amigas y amigos, este jueves 25 de junio a las 21 hs, estará Carlos Dariel en el programa de canal 4 de Avellaneda "Kermarak, una lágrima en el desierto" que conduce el poeta Néstor Ventaja.

Si lo desean lo podrán ver por Internet en www.canal4.org.ar

Carlos Dariel
nació en Buenos Aires, el 1 de agosto de 1956 y reside en lalocalidad de Haedo .
En el 96 participa activamente de la fundación de Literaturra
En el mes de mayo de 2004 presentó su primer libro de poemas «Segúnel fuego» de Nostromo Editores
Desde el año 2004 codirige el ciclo de poesía «Farandol» y coordinaun taller literario en la localidad de Haedo.
El el 2008 Publica Cuestión de lugar también por Nostromo.

03 junio 2008

Sin título-Roberto Robiola

Sin título… ¿por qué?

Porque así debe ser, según el poeta invitado de hoy.

Porque él nos ofrece su poesía para que la desnudemos.

Él tan galante, tan melancólico, tan romántico, tan tanguero.

Tan capaz de sorprender con dos palabras.

Dice que somos nosotros quienes desnudaremos su poesía, pero es su poesía quien nos deja al desnudo el asombro, la ternura, la piel y la mirada. Su nombre es Roberto Robiola.

Dedicatoria

A los que me convencieron

de que debía escribir.

A los que me enseñaron

a escribir.

A los que me enseñaron la crueldad

de podar el rosal para lograr mejores rosas.

A los que son mis hermanos

porque me leen.

A los hermanos que busco.

Les dedico estos poemas sin título.

Sin título para que cada uno se lo de

según su propia herida.

Sin título porque dar título

es desnudar en forma prematura.

Porque cada hombre quiere desnudar

a la mujer con sus propias manos.

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Mi poesía

es el diálogo

con lo que no encontré.

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El reo comprendió que estaba en cana.

Para rejas de pestañas no hay ganzúa.

El metejón lo envolvió con toda gana,

como en invierno la niebla, la garúa.

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Jesús se suicidó

después de bendecir

a una prostituta.

Le dijo que el único

pecado mortal

era usar lápiz de labios

color violeta.

Que si se dedicaba

a los hombres más tristes

sería salva, como

la Virgen María.

Que el alma

de un marinero desesperado

valía más que

la del obispo de Canterbury

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Si no vendrás,

no permitas

que las hojas

imiten el sonido de tus pasos.

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Miro el cielorraso

buscando rimas

en las finas grietas.

La arañita cuelga

de sí misma.

Trabaja sin red,

y no le pago.

Qué dirá su sindicato.

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Hay que morir por la tarde,

con mediodía cumplido

El morirse de mañana

es ser un descomedido.

¿Cómo morir de mañana

Con el sol aún no crecido?

Moriré con sol maduro

próximo ya a su retiro.

Moriré a las cuatro y veinte.

Ya lo tengo decidido.

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Te regalo

una muerte.

Morí tantas

Que puedo regalar alguna.

Morí de amor,

morí de niño solo.

Morí de adolescente,

muchas veces

-en eso todos somos reincidentes-

Morí de adioses,

morí de atardeceres.

De silencio

en el clamor,

de frío

en febrero.

Ya me quedan

pocas muertes.

Ya dejaré de morir

tan vanamente.

Roberto Robiola.

Literaturra: tiene el agrado de reproducir los boletines literarios de AGENCIA DE COMUNICACIÓN RODOLFO WALSH

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